Feb
18
La Asamblea, entre encantos y ‘desencantos’
Febrero 18, 2008 | Por: Amanda Arboleda |
En el Diario HOY, el domingo 17 de febrero, se publicó esta opinión del académico y editorialista Pepe Laso. La reproduzco en este espacio y les invito a leerla y refelxionarla. A propósito de la Asamblea dice: “…Optimistas como somos tal vez sea hora de pensar en la frase de El Libertador: “Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra la naturaleza”.
Desencantos
Por Pepe Laso R.
De lo que las encuestas hablan, más que de unos porcentajes, es de una sensación de desencanto frente a la Asamblea de Montecristi, que comienza a atravesar lo social y que puede ser contagiosa, como una epidemia de gripe. Por más optimista que uno quisiera ser, es difícil librarse de unos ciertos síntomas de resfrío, como si en el ambiente hubiera algún grado de humedad, que viene de alguna otra parte, que no es la perversidad de los medios de comunicación. Si le hubiéramos hecho caso, como país, a esa cuña radial de Jefferson Pérez, que todavía se repite, y que en el hoy del desencanto parece cobrar dimensiones proféticas, quizá nos hubiéramos protegido de esa publicidad electoral que habló demasiado a nuestras angustias o esperanzas.
Uno se desencanta intensamente en la medida que el proceso de encantamiento, fue tan parecido a la estructura de los cuentos maravillosos, donde vimos descender de los cielos las hadas protectoras, las reliquias bienhechoras, en la intensidad desmedida de la sacralidad de los rituales, que anunciaban la venida de la tierra prometida que manaría leche y miel.
Como la realidad, cruelmente va poniendo en su debido sitio a las ritualidades, los símbolos y las emociones, sobre todo, para los que solo tienen palabras y no dinero que regalar, las preguntas prosaicas, comienzan a surgir, del interior mismo de las mentes lúcidas y los corazones ardientes.
Si existe, en algún lugar secreto, una Constitución elaborada, lista para el alzamiento de manos, todas las peregrinaciones al santuario de Montecristi, las discusiones, las escuchas, las mesas itinerantes, pertenecerían al orden del simulacro y las simulaciones de la democracia. Y aunque esta fuera la Constitución perfecta dictada por las divinidades protectoras, los amigos y las amigas asambleístas, pasarían al reino de los zombies, en la era de la política del más allá.
Si de la Constitución posible solo existen las más profundas elucubraciones de los sabios que en el mundo y en Montecristi han sido, que condensan, en breves apuntes, el pensamiento político de la humanidad, el tiempo para que estas puedan convertirse en un número finito de artículos concretos, se fuga y se fuga, pasa y pasa irremediablemente, mientras los calendarios de la revolución ciudadana y de las esperanzas de la gente, que ellos mismos alimentan, apremian, urgen y lentamente pueden volverse despiadadas, como hemos visto en nuestra pequeña historia.
El más grave problema es que cuando se tienen todos los poderes en la mano y se ha destruido cualquier sombra de oposición, no quedan sino dos alternativas: o creamos enemigos a nuestra imagen y semejanza, para culparlos de nuestros fracasos, o pensamos que son las oscuras fuerzas del mal, esas que también abundan en las mitologías de la política, las que conspiran desde las profundidades inclementes.
Optimistas como somos tal vez sea hora de pensar en la frase de El Libertador: “Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra la naturaleza”.
E-mail: joselaso@hoy.com.ec