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Nosotras en la vida pública, de igual a igual
Marzo 6, 2008 | Por: Amanda Arboleda |
MANIFIESTO POR LOS DERECHOS POLÍTICOS DE LAS MUJERES
“La participación igualitaria de las mujeres en la toma de decisiones no es sólo una demanda de simple justicia o democracia, sino que también puede verse como una condición necesaria para que los intereses de las mujeres sean tomados en cuenta”.
Plataforma de Acción de Beijing, 1995.
La participación igualitaria de mujeres y hombres en la vida pública es uno de los principios fundamentales de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1979 y en vigencia desde 1981. En la actualidad, veinticinco años después de que se ratificara la Convención por 165 estados, las mujeres de la prácticamente totalidad del mundo, continúan estando ampliamente infra-representadas en la esfera política. Pese a los logros alcanzados en el terreno legal, todavía en el año 2007, tanto en los diferentes contextos nacionales como en el internacional, la participación de las mujeres en la vida política en condiciones de igualdad con los varones es aún un desafío para la democracia. Lograr una igualdad efectiva entre hombres y mujeres para acceder a una representación política continúa sigue siendo una de las mayores debilidades de nuestro sistema político, sumamente frágil, sometidas al autoritarismo, al populismo, al clientelismo, a la corrupción, a la violencia política y a la agudización de la pobreza. Sistema en el que prevalecen estructuras patriarcales, desigualdades económicas y diversas formas de discriminación de género, étnica, generacional y de violencia contra la mitad de la población, que somos las mujeres. El desafío es convertir a la Constitución en un pacto que nos lleve como sociedad y Estado a dar un salto cualitativo, garantizando la ciudadanía plena enriquecida por las diversidades.
Es en este contexto, y en el marco de la construcción de un nuevo pacto social entre todos los y las ecuatorianos, que las asambleístas abajo firmantes, nos comprometemos a impulsar profundos cambios en el sistema político del país, una reforma profunda de la función electoral que la torne más democrática e incluyente.
Iimpulsar mecanismos concretos y medidas de acción positiva que permitan garantizar la participación paritaria de hombres y mujeres y garantizar por lo tanto su igualdad jurídica para elegir y ser elegida, no solo establecer declaratorias o postulados de inclusión y participación, sino generar las condiciones para que las disparidades de género (desigualdades económicas, sociales y culturales) que ordenan nuestra sociedad sean eliminadas, tal como reza el Art. 102 en la constitución del 98, que garantiza no solo la igualdad jurídica sino que esta sea “Igualdad real y efectiva en todos los ámbitos de la vida nacional”
Para esto creemos vital impulsar:
- Un sistema de elección a través de listas pluripersonales, de lista cerrada, con elección no preferencial, de conformación paritaria entre hombres y mujeres con ubicación alternada uno a una o viceversa. Establecer sanciones muy claras para el incumplimiento de las normas de paridad de género.
- Mecanismos para garantizar la aplicación de la ley de cuotas en todos los niveles de representación en entidades del Estado, entidades públicas y privadas: Gremios, Consejos, Universidades, etc. y no solo en los cargos de elección popular.
- Establecer mecanismos en el sistema de partidos políticos que garantice y regule la participación de las mujeres en los órganos de decisión y que garantice además la democracia interna, alternabilidad, diversidad, paridad para la participación política electoral.
- Reconocimiento de todas las diversidades, como mujeres y hombres con distintas identidades: Étnicas, de orientación sexual, etc. que deben ser visibilizadas.
- Garantizar un sistema de participación y vigilancia ciudadana articulada a todos los niveles del estado en los que se respeten los mismos criterios de paridad y reconocimiento de la diversidad de actores sociales.
En Montecristi, a los cuatro días de marzo del 2008