SEGURIDAD SOCIAL PARA TRABAJADORES DEL ARTE Y CULTURA

Julio 5, 2008 | Por: Aminta Buenaño |

Según el antropólogo y estudioso Carvalho Netto “Cultura es todo lo que el pueblo hace“, (cultos somos todos, los que hemos estudiados y los que no, porque nacemos dentro de una sociedad y heredamos una manera de ser y hacer y la construimos en los procesos sociales, sabemos también que no hay una cultura superior o inferior,sino distintas). En Nuestro país no existe la cultura, sino las culturas, son identidades plurales las que conforman el Ecuador, por eso hay que saludar el hecho de que este articulado de manera explícita “promueva y estimule la diversidad cultural y las mùltiples manifestaciones culturales, de las personas, pueblos, colectivos y nacionalidades”

 

Por lo tanto es muy importante para el país proteger y garantizar estas culturas, las identidades, el imaginario colectivo del pueblo, es decir, su memoria histórica que permita reconocernos, apreciarnos tal cual somos, y encontrar nuestras señas de identidad.

 

El pueblo se manifiesta en sus expresiones culturales, en su poesía, su literatura, música, filosofía, bailes, danzas, pintura, cine, en su patrimonio cultural, etc.

 

Estas expresiones culturales son muy importantes porque permiten conocer al pueblo en su contexto y de manera más transparente y real, conocer su elám vital, saber cómo es desde adentro, tener un testimonio íntimo de las voces del pueblo. Sólo basta recordar que más sabemos de cómo el pueblo griego pensaba, soñaba y amaba, de su manera de decir y hacer, de su filosofía, por las obras magnas de la literatura: la Iliada y la Odisea, que, por los fósiles y restos que han encontrado los paleontólogos. Más sabemos y conocemos del área rural de la costa ecuatoriana, de los montubios, de su imaginario, de su simbología y de sus mitos y leyenda por las obras de los escritores guayaquileños de la generación del 30, Enrique Gil Gilbert, José de la Cuadra, Demetrio Aguilera Malta y Joaquín Gallegos Lara, que por las autoridades que gobernaron en aquellos tiempos, ¿Quièn recuerda cuàl era el presidente que gobernaba en esta época? Y es por que en las expresiones culturales de sus artistas se muestra el alma del pueblo. Porque los artistas son los ingenieros del alma humana y construyen la memoria de un país y un país sin memoria, sin identidad no es país y no existe.

 

Por eso es tan importante apoyar el trabajo creativo de nuestros artistas, de nuestros escritores, músicos, poetas, continuamente marginados en su trabajo creativo, continuamente relegados en su trabajo cultural, sin un apoyo o estímulo que los ayude.

 

Por eso me parece importante la creación de un Sistema Nacional de Cultura que implemente políticas culturales nacionales que ayuden a preservar, garantizar y promover las diferentes expresiones culturales y apoyar especialmente a los artistas en su proceso de creación. Pero este Sistema Nacional de Cultura debe funcionar de manera descentralizada y desconcentrada porque una queja constante y generalizada a nivel de cultura es el centralismo y que todo el apoyo al trabajo creativo y a la difusión queda en buena parte en la capital, marginando a los creadores y artistas de las diferentes provincias del país. Basta recordar la repartición del presupuesto que se hace a nivel de las Casas de las Culturas en donde la Casa de la Cultura de Quito recibe la parte gorda para poder trabajar y los Núcleos de Provincias una cantidad irrisoria, que si bien estoy de acuerdo con la existencia de las Casas de la Cultura, creo seriamente que necesitan una obligatoria reingeniería total, para cumplir con los grandes objetivos de su creador, Benjamìn Carrión.

 

Señor Presidente, las Naciones Unidas proclamó que: “El apoyo a la creación, la protección de las obras y el fomento de las actividades artísticas deben fundarse en la aplicación de los derechos humanos”.

 

La cultura es un derecho humano, y una obligación que el Estado debe garantizar.

 

Los artistas y creadores, la gran mayoría por aportar al país con productos culturales que contribuyen a crear identidad y hacer patria y a enorgullecernos como ecuatorianos, en un país en donde todavía no se reconoce la importancia nuclear de su trabajo, permanecen desprotegidos de toda ayuda y de todo apoyo para su vida cotidiana. Son seres humanos que han elegido construir el imaginario simbólico que construye el alma del Ecuador, por lo tanto su trabajo no está dentro de la organización normal de cualquier labor productiva en donde se afilian y reciben los beneficios del seguro social.

 

Es necesario justificar la protección del operador (actores, gestores, creadores) de la cultura y de las artes, y a su familia, por ser un reproductor de identidad nacional, y por haber sido excluido históricamente de la protección de su trabajo. Esto ha sumido al trabajador de la cultura y a su familia en la pobreza, sin ninguna oportunidad de progreso y de buen vivir.

 

El operador de la cultura es por lo general un trabajador independiente, que crea, difunde pero no tiene relación de dependencia con los usuarios de la misma.

 

1.- Protección del operador de la cultura y el arte, y el trabajo propio de este.

 

2.- Incorporar al sistema de cultura y arte popular para procurar el apoyo a los artistas populares

 

3.- Protección de seguridad social al trabajador de la cultura

 

4.- Realizar un registro nacional de los trabajadores de la cultura y las artes: Artistas, escritores, músicos, poetas, pintores, escultores y otros.

 

Por ello propongo a la mesa el siguiente articulado:

 

El Sistema Nacional, protegerá y garantizará a los trabajadores de la cultura y de las artes, incorporándolos en forma efectiva a la cobertura de la seguridad social”

Según el antropólogo y estudioso Carvalho Netto “Cultura es todo lo que el pueblo hace“, (cultos somos todos, los que hemos estudiados y los que no, porque nacemos dentro de una sociedad y heredamos una manera de ser y hacer y la construimos en los procesos sociales, sabemos también que no hay una cultura superior o inferior,sino distintas). En Nuestro país no existe la cultura, sino las culturas, son identidades plurales las que conforman el Ecuador, por eso hay que saludar el hecho de que este articulado de manera explícita “promueva y estimule la diversidad cultural y las mùltiples manifestaciones culturales, de las personas, pueblos, colectivos y nacionalidades”

 

Por lo tanto es muy importante para el país proteger y garantizar estas culturas, las identidades, el imaginario colectivo del pueblo, es decir, su memoria histórica que permita reconocernos, apreciarnos tal cual somos, y encontrar nuestras señas de identidad.

 

El pueblo se manifiesta en sus expresiones culturales, en su poesía, su literatura, música, filosofía, bailes, danzas, pintura, cine, en su patrimonio cultural, etc.

 

Estas expresiones culturales son muy importantes porque permiten conocer al pueblo en su contexto y de manera más transparente y real, conocer su elám vital, saber cómo es desde adentro, tener un testimonio íntimo de las voces del pueblo. Sólo basta recordar que más sabemos de cómo el pueblo griego pensaba, soñaba y amaba, de su manera de decir y hacer, de su filosofía, por las obras magnas de la literatura: la Iliada y la Odisea, que, por los fósiles y restos que han encontrado los paleontólogos. Más sabemos y conocemos del área rural de la costa ecuatoriana, de los montubios, de su imaginario, de su simbología y de sus mitos y leyenda por las obras de los escritores guayaquileños de la generación del 30, Enrique Gil Gilbert, José de la Cuadra, Demetrio Aguilera Malta y Joaquín Gallegos Lara, que por las autoridades que gobernaron en aquellos tiempos, ¿Quièn recuerda cuàl era el presidente que gobernaba en esta época? Y es por que en las expresiones culturales de sus artistas se muestra el alma del pueblo. Porque los artistas son los ingenieros del alma humana y construyen la memoria de un país y un país sin memoria, sin identidad no es país y no existe.

 

Por eso es tan importante apoyar el trabajo creativo de nuestros artistas, de nuestros escritores, músicos, poetas, continuamente marginados en su trabajo creativo, continuamente relegados en su trabajo cultural, sin un apoyo o estímulo que los ayude.

 

Por eso me parece importante la creación de un Sistema Nacional de Cultura que implemente políticas culturales nacionales que ayuden a preservar, garantizar y promover las diferentes expresiones culturales y apoyar especialmente a los artistas en su proceso de creación. Pero este Sistema Nacional de Cultura debe funcionar de manera descentralizada y desconcentrada porque una queja constante y generalizada a nivel de cultura es el centralismo y que todo el apoyo al trabajo creativo y a la difusión queda en buena parte en la capital, marginando a los creadores y artistas de las diferentes provincias del país. Basta recordar la repartición del presupuesto que se hace a nivel de las Casas de las Culturas en donde la Casa de la Cultura de Quito recibe la parte gorda para poder trabajar y los Núcleos de Provincias una cantidad irrisoria, que si bien estoy de acuerdo con la existencia de las Casas de la Cultura, creo seriamente que necesitan una obligatoria reingeniería total, para cumplir con los grandes objetivos de su creador, Benjamìn Carrión.

 

Señor Presidente, las Naciones Unidas proclamó que: “El apoyo a la creación, la protección de las obras y el fomento de las actividades artísticas deben fundarse en la aplicación de los derechos humanos”.

 

La cultura es un derecho humano, y una obligación que el Estado debe garantizar.

 

Los artistas y creadores, la gran mayoría por aportar al país con productos culturales que contribuyen a crear identidad y hacer patria y a enorgullecernos como ecuatorianos, en un país en donde todavía no se reconoce la importancia nuclear de su trabajo, permanecen desprotegidos de toda ayuda y de todo apoyo para su vida cotidiana. Son seres humanos que han elegido construir el imaginario simbólico que construye el alma del Ecuador, por lo tanto su trabajo no está dentro de la organización normal de cualquier labor productiva en donde se afilian y reciben los beneficios del seguro social.

 

Es necesario justificar la protección del operador (actores, gestores, creadores) de la cultura y de las artes, y a su familia, por ser un reproductor de identidad nacional, y por haber sido excluido históricamente de la protección de su trabajo. Esto ha sumido al trabajador de la cultura y a su familia en la pobreza, sin ninguna oportunidad de progreso y de buen vivir.

 

El operador de la cultura es por lo general un trabajador independiente, que crea, difunde pero no tiene relación de dependencia con los usuarios de la misma.

 

1.- Protección del operador de la cultura y el arte, y el trabajo propio de este.

 

2.- Incorporar al sistema de cultura y arte popular para procurar el apoyo a los artistas populares

 

3.- Protección de seguridad social al trabajador de la cultura

 

4.- Realizar un registro nacional de los trabajadores de la cultura y las artes: Artistas, escritores, músicos, poetas, pintores, escultores y otros.

 

Por ello propongo a la mesa el siguiente articulado:

 

El Sistema Nacional, protegerá y garantizará a los trabajadores de la cultura y de las artes, incorporándolos en forma efectiva a la cobertura de la seguridad social”


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    /10.jpg Soy escritora, he publicado siete libros de literatura y periodismo. Soy también periodista profesional y durante once años hasta hace poco fui Editorialista del Diario El Universo de Guayaquil. Trabajo como maestra universitaria en la facultad de Comunicación Social de la Universidad de..
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