AUTONOMÍA DE PAPEL

Julio 8, 2008 | Por: Cristina Reyes |

La autonomía se constituye en  un modelo que profundiza la libertad y  la democracia, evitando cualquier proyecto concentrador o hegemónico. Su práctica política tiende a ser más de consenso que de confrontación; donde se valoren más las propuestas concretas y menos la demagogia, clientela.

En los países y sociedades libres y los Estados de Gobiernos Autónomos o Federales son los que han impuesto y generado un mayor  desarrollo económico, al contrario del centralismo fracasado y retrógrado al Estado central, le es inmanente el afán de acaparar competencias, y abarcar los poderes locales, con el fin de controlar los recursos para obras públicas y para otros servicios, y la burocracia central ha sido un elemento obstructor de las iniciativas locales.

La mayoría de la Asamblea, dice haber diseñado un sistema, “evitando los modelos a la carta”, expresión vaga e imprecisa, que únicamente se  constituye en un -lugar común- que lo único que quiere expresar, es la oposición y el desconocimiento de la lucha permanente por la autonomía de Guayaquil y la Provincia del Guayas.

Se opone a esas profundas aspiraciones AUTONÓMICAS de provincias  importantes como GUAYAS Y MANABÍ, y todas las de la costa y oriente y de la sierra, cuyas aspiraciones de libertad de acción se verán postergadas.

Esas luchas  que se han emprendido desde  representativos y amplios  sectores sociales como de mi ciudad GUAYAQUIL, deben tornarse en realidad constitucional, no por una actitud dadivosa de gobiernos  u órganos legislativos, sino porque el derecho  AUTONÓMICO  se lo han ganado nuestros  conciudadanos  Guayaquileños,  Manabitas,  fluminenses, etc,  con luchas  sociales  permanentes y continuas, EN LAS CALLES, EN LAS URNAS, ANTE LA OPINIÓN Pública Y POPULAR  cuyo resultado  debe ser  reconocido, amparado, y positivo en la ley Suprema.

La Constitución de 1998, se establecía la norma general que todas las competencias del gobierno central son descentralizables, con excepción de defensa y seguridad nacional, política exterior y relaciones internacionales, política económica y tributaria del estado, y endeudamiento  externo.

Ahora,  se establecen  autonomías  “privativas” del Estado Central, y, entre otras más, se agregan casi todas las referentes a la economía, es decir al acopio de los recursos públicos, como, política económica y tributaria, comercio exterior, aduanas y aranceles, recursos naturales, y no sólo eso, sino que se abre la posibilidad de que se adicionen más competencias “privativas” para el estado.

En efecto, el Art.  4.3. del Capítulo cuatro, sobre “Competencias de los gobiernos Autónomos”, se señala que  un ente burocrático denominado “Sistema Nacional de Competencias” transferirá a gobiernos locales, competencias residuales no atribuidas expresamente, “excepto aquellas que por su “carácter” no deban ser  susceptibles de tal transferencia, y permanecerán en el Gobierno Nacional”

Este ente burocrático, se dice, que será un  organismo técnico, integrado por un representante de cada nivel de gobierno, sin que se  establezca la forma de elección de sus miembros, ni su nivel de jerarquía, ni organicidad que podrá determinar, en contra de lo establecido  en  el proyecto de Constitución, que el estado tenga nuevas competencias exclusivas y privativas.  En consecuencia,  no se sabe  la forma en que  subjetivamente se va a determinar cuáles competencias, “por su carácter”, no pueden ser descentralizadas.

Este mismo organismo regulará “la transferencia de las competencias” no privativas, y además “establecerá las competencias que deberán asumir los gobiernos autónomos”, con ello, cabe preguntarse en donde queda la voluntariedad de los procesos autonómicos, ahora sometidos a un ente burócrata, que tendría la posibilidad de modificar lo señalado en la Constitución

Así, la autonomía y descentralización dependerán de la burocracia, manejada centralizadamente. Por eso, la califico de Autonomía de Papel, que con seguridad tan sólo tendrá una caracterización paternalista que  reparta a su antojo  los recursos de únicamente el 20 por ciento de los ingresos corrientes y de capital del presupuesto del gobierno central, que será entregado anualmente a favor de los gobiernos autónomos, siempre y cuando cumplan las “metas del Plan Nacional de Desarrollo, elaborado por otro ente burocrático dependiente en forma absoluta del poder ejecutivo.

A más de las competencias privativas referentes al ámbito de la economía, la propuesta de la Mayoría de la Asamblea establece otras para el Estado: control migratorio, educación y salud, seguridad social y vivienda, nacionalización de extranjeros, registro de personas naturales, y todas las que establezcan  los convenios internacionales.

En este proyecto modificado, se han incluido como competencias privativas del estado a la salud y educación, que son los ámbitos  que elemental y naturalmente deben  en primer lugar descentralizarse. ya que son servicios públicos de prioritaria atención a favor de la comunidad, sin embargo, la mayoría así lo ha decidido, mayoría en la que un partido político que ha manejado la educación pública durante años, en forma perniciosa y perversa, tiene primordial opinión.

Y, además prácticamente se deja  sin piso a todos los programas de vivienda que con éxito ha emprendido la municipalidad de Guayaquil en estos últimos años, ya que ahora la vivienda es privativa al gobierno central, así como se liquida al exitoso proyecto del Registro Civil de Guayaquil.

Tampoco  se  establece claramente las  facultades legislativas para los gobiernos autónomos, ya que esta potestad se reducirá, prácticamente a dicar ordenanzas y crear tasas.

Por todo esto, califico a esta Autonomía como de papel, por engañosa y, paradójicamente, centralista, y que  hace perder la histórica circunstancia de luchar contra el hambre y la miseria, en amplias regiones del país, ya que el centralismo  se ha constituido en un elemento de carácter autoritario y concentrador  que ha pretendido manejar a control remoto  al país, obviando las  más sentidas necesidades de la población, a lo largo y ancho de la República, lo que ha constituido una suerte de neocolonialismo, al interior de la organización territorial interna del Ecuador, en lo político, económico y social.

En consecuencia, se ha postergado, la legitima  aspiración autonómica de todo el pueblo ecuatoriano.

 


Comentarios

1 Comentario hasta el momento

  1. Juan Montalvo en Julio 10, 2008 22:49

    Excelente análisis desenmascarando que los supuestos intereses del oficialismo por favorecer la descentralización y las risibles pero irritantes declaraciones del bravucón de las blusas bordadas indicando ser “profundamente autonomista” (debe ser muy profundamente, en las simas más oscuras de la fosa de las marianas y ni aún así) no son otra cosa que declaraciones electoralistas yermas de contenido. Felicitaciones por hacer que los guayaquileños nos sintamos representados.

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    /61.jpg Cristina Eugenia Reyes Hidalgo. Guayaquileña, 26 años. Licenciada en Ciencias Sociales y Políticas, Abogada (UCSG), estudiante de Periodismo (FACSO) y Poetísa. Publicaciones: "Travesía. Poesía del mar", "Tierna Furia". Hoy que tenemos la oportunidad histórica de enderezar el rumbo de nuestro destino, como nación libre y progresista, somos las voces y las manos jóvenes las que estamos llamadas a liderar el cambio.
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