DERECHOS DE LOS ANIMALES

Julio 2, 2008 | Por: Diana Acosta |

Ciudad Alfaro , Montecristi , 2 de julio de 2008

SEÑOR ARQUITECTO

FERNANDO CORDERO

PRESIDENTE

ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Ref : Derechos de los animales

De mis consideraciones :

 

Dra . Diana Acosta de Loor, Asambleísta por la provincia del Guayas, solicito a Usted , lo siguiente :

I . - FUNDAMENTACIÓN :

Habiendo establecido que esta Asamblea determinará y respetará los derechos progresivos, en concordancia con el numeral 1 del Estatuto de elección, instalación, y funcionamiento de esta institución, y debido al peligro ambiental que representa el actual abuso a los animales, considero indispensable que se establezcan medidas que sirvan como una debida de protección para estos seres.

Todo tipo de crueldad hacia los animales debería ser repudiada por el Estado, mediante el establecimiento de derechos específicos para estos seres vivos. Mohandas Karamchand Gandhi expreso “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden juzgarse por la manera en que tratan a sus animales“. Es decir, el nivel cultural también se ve reflejado en el trato con todos los seres vivos que forman parte de la naturaleza.

Paremos con la violencia cotidiana hacia los animales, y dejemos de pensar que es normal simplemente por el hecho de ser tan constante. Basta ya con crueldad contra los animales. No importan si son animales silvestres o domésticos, o al hábitat en donde pertenecen.

De igual manera, expreso mi total y enérgico rechazo contra aquellas excusas para menoscabar los derechos de los animales mediante la consagración, en esta Constitución, de falsas prácticas “culturales y ancestrales“, que implican padecimiento por parte de estos seres sensibles y vulnerables.

Además, desde el ámbito ambiental, el abuso y tráfico de animales afecta indirectamente a todos los ciudadanos que sentimos afectado nuestro derecho a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. La Naturaleza no es sólo flora, es todo un conjunto de seres que viven en conjunto, debiendo darse una protección especialísima a los animales.

II.- PETITORIO:

En consecuencia, me adhiero a la propuesta del articulado sobre los Derechos de los animales contenida en el informe de minoría presentado por Aminta Buenaño sobre los Derechos de la Naturaleza:

El Estado protegerá y tutelará, la vida de toda especie animal, prohibiendo todo tipo de tráfico ilegal y sevicias para con los animales.

Espero, Señor Presidente, que esta Asamblea deje sentado un precedente dentro de la cultura ecuatoriana, en la que no sólo haya respeto por los animales, sino que sea prohibido y castigado todo tipo de crueldad hacia estos seres, que cumplen una función importante en la naturaleza.

Atentamente,

DRA. DIANA ACOSTA DE LOOR

Asambleísta por la provincia del Guayas


Comentarios

5 Comentarios hasta el momento

  1. David Rendón M. en Julio 2, 2008 22:30

    Querida Diana

    Recibe nuestra felicitación.

    Tienes el apoyo incondicional de todos los que defendemos de manera honesta, sin concesiones ni pactos de ningún tipo a nuestros hermanos menores, los animales no humanos, los que realmente son los marginados y desamparados por las leyes y un sistema que se está forjando a la medida de los intereses egoístas de grupos minoritarios, pero por lo visto muy influyentes. La larga noche para los animales y muchos seres humanos, continúa.

    La Patria como la queremos, debería ser de todos, todos los humanos, todos los animales, sin salvedades ni excepciones.

    Ser la voz de los que no tienen voz es un gran privilegio.

    Afectuosamente

    David Rendón Matamoros
    Director Nacional en Ecuador
    davidr@animanaturalis.org
    AnimaNaturalis
    www.AnimaNaturalis.org

  2. norma procel en Julio 4, 2008 14:13

    por no parar el abuso hacia los animales y no responcibilizar a las intituciones pertinentes como la policia nacional y todo ciudadano en general de proteger la integridad fisica , la vida de los mismos, el dia domingo 29 de junio del 2008 atentaron hacia la tranquilidad de mi hogar matando a tres gatitos,( miembros de mi familia) dentro del patio de mi casa, lugar que es usado por mi nieto y familia. los presuntos asesinos se encontraban en la casa vecina perteneciente tengo entendido a la familia Bruzzone. la policia y prensa en general ignoraron el tema pòr tratarse de animales, ignorando peor aun el atentado directo hacia el interior de mi hogar, ¿es que no tienen derechos los animales? ¿ no son considerados como seres vivos? para mi famila martin, judy y el moreno eran, parte de nuestra familia, los tres habian sido recogidos de la calle desde muy pequeños siendo abandonados en basureros. estamos implorando su atencion para que todo tipo de abuso hacia los animales sea penaizado.

    norma procel
    romina muñoz
    pedro muñoz

  3. Emmeline Manzur en Julio 6, 2008 17:42

    Hola Diana,

    Lastimosamente, la única o una de las pocas asambleístas coherentes. Y esto me causa lástima porque se necesita de “mayorías” para las mociones que realizan.

    Ese artículo es una de las cosas más “atrasapueblo” que he visto en mucho tiempo. Cuando los asambleístas dicen trabajar por crear una sociedad más justa y armónica, donde fijan su atención? Quien haya redactado eso no tiene idea mínima del crimen grave que está cometiendo no tan sólo en contra de las víctimas inocentes no humanas sino también la población humana en general.

    Asuntos como éste hacen que no evolucionemos, que no seamos empáticos hacia todo aquel que sufre y que continuemos poniendo etiquetas cuando la violencia es una misma, una sóla, sin importar, especie, género o raza.

    Gracias por seguir apoyando la justa y necesaria moción por los derechos de los animales en la Constitución ecuatoriana.

    Gracias también por darle credibilidad a tu gestión como asambleísta.

  4. Emmeline Manzur en Julio 6, 2008 17:52

    ENTREVISTA AL FILOSOFO
    Jesús Mosterín: “Una sociedad progresa cuando les concede derechos a los animales”

    El hombre suele creer que es el centro del universo. Cuando decide mirar alrededor, no le queda sino aceptar que es casi idéntico a los animales, y que darles derechos es una forma de crecer cultural y éticamente.

    Claudio Martyniuk.
    cmartyniuk@clarin.com

    Usted acepta o no que es parecido a los animales? “La igualdad más allá de la humanidad” es la consigna que orienta el Proyecto Gran Simio, impulsado por un grupo de destacados filósofos y científicos, entre ellos Peter Singer, Richard Dawkins y Jane Goodall. El objetivo más ambicioso del Proyecto es la reconciliación del ser humano con los restantes animales, apoyándose en los desarrollos de las ciencias naturales.

    Como primer paso, impulsa tres derechos para los chimpancés, los orangutanes y los gorilas: el derecho a la vida, la protección de la libertad individual y la prohibición de la tortura. El filósofo español Jesús Mosterín es el representante español de este Proyecto, al que califica como “un canto al Sol”. En un paréntesis del encuentro Temporalidades subjetivas, realizado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, conversó en exclusiva con Clarín.

    El ser humano suele verse como diferente al resto de los componentes de la naturaleza. ¿Por qué la obstinación en sentirse único en el universo?

    En general, los pueblos, cuanto más ignorantes y atrasados son, más piensan que son únicos y distintos de los demás. La humanidad, cuando no sabía nada acerca del universo, pensaba que la Tierra era el centro. Desde que sabemos algo de astronomía, pues sabemos que la Tierra no es ningún centro sino que es un astro de entre tantos otros muchos millones de millones. Y lo mismo pasa en el orden biológico. O sea, se pensaba que los seres vivos formaban una especie de escala en cuya cumbre estaría el ser humano, pero ahora sabemos que eso no es así. Sabemos que la evolución biológica no es un proceso lineal sino que es arbóreo: cada especie evoluciona en una dirección distinta.

    ¿Por ejemplo?

    Claro, si tú y yo corremos en direcciones distintas, pues no se puede decir que uno vaya por delante ni por detrás del otro. El planeta Tierra es uno de tantos planetas; la especie humana es una de tantas especies biológicas; y claro está que cada especie animal es distinta de las demás. Una mosca y nosotros somos muy distintos; ya a un perro nos parecemos más, y no digamos a un primate. Nos parecemos tanto que nos cuesta mucho encontrar algún gen que sea distinto entre el chimpancé y nosotros; y básicamente, sólo nos diferenciamos en tres cosas: en la pinza de precisión que podemos hacer con la mano, en la marcha bípeda y en el lenguaje verbal que tenemos. Pero en la inmensa mayoría de las cosas, pues somos prácticamente idénticos. Nosotros, en el universo, no jugamos ningún papel especialmente importante. Somos una especie de animales que vivimos en un planeta que es como una mota de polvo en medio de un universo enorme, pero a pesar de todo, no es ningún tipo de tragedia; estamos muy satisfechos, podemos gozar de la vida y podemos tratar, en el breve espacio de tiempo que nos es dado para vivir, de conocer este universo tan grande del que formamos parte.

    Así no se podría afirmar que hay una forma viviente privilegiada.

    Claro que no. Insisto: las especies van en direcciones distintas. Y si nos comparamos con las bacterias -seres vivos especialmente humildes-, ¿quién es superior a quién? Porque nosotros mismos llevamos, dentro de nuestro cuerpo, más células de bacterias, más bacterias que células humanas. Además, tenemos que trabajar para vivir, mientras que las bacterias que hay en nuestro intestino no trabajan y nosotros las alimentamos; toda nuestra comida va a estas bacterias. Es más, estas bacterias son anaeróbicas, lo cual significa que para ellas el oxígeno es venenoso, y no pueden estar al aire libre; entonces necesitan una especie de traje de astronauta que las proteja del oxígeno. Y nosotros somos ese traje de astronauta. En cierto modo podría decirse que las bacterias nos explotan y que nosotros vivimos para ellas. Entonces, ¿quién es superior, las bacterias o los seres humanos? Es una pregunta que carece de sentido. Y en general en el mundo científico, a diferencia de lo que ocurre en el mundo del marketing o de la política, no se trata de decir que algo es mejor o peor, sino de describir cómo en realidad son las cosas.

    ¿Tiene sentido preguntarse si los animales deben tener derechos? ¿Acaso la cuestión de los derechos no es propia de los seres humanos?

    Todo el mundo del derecho entra en el ámbito de la convención. El derecho no es una realidad natural. Y si hablamos ahora de los derechos humanos o animales -porque los derechos humanos son una parte de los derechos de los animales- es porque se pudieron crear. Los derechos no existen, se crean. Ahora las mujeres tienen derecho a votar, pero esto es relativamente nuevo. Se lo creó. Por ejemplo, en Suecia, ahora, las vacas tienen derecho a salir del establo a pasear una vez al día. No habían tenido nunca este derecho, pero en un momento dado, el Parlamento sueco legisló y lo creó. Lo que quiero decir es que, si un anciano o un niño, si una mujer o un perro, tienen o no tienen un derecho, es una pregunta muy distinta de si tienen hígado o corazón. La cuestión no es qué derecho tiene una criatura, sino qué derechos queremos que tenga. Una sociedad progresa cuando concede derechos a los animales.

    Es una pregunta política.

    Claro. Porque tendrán los derechos que nosotros queramos. O sea, en un país donde hay un monarca absoluto, pues la gente, y los animales y todos, tienen los derechos que el monarca quiere. Y en un país que tiene un Parlamento, es el Parlamento el que crea las leyes. El más famoso filósofo del derecho del siglo XX, Hans Kelsen, señalaba que el crear un derecho para alguien significa crear obligaciones para otros. ¿Qué significa que un niño tiene derecho a ir a la escuela? Significa que sus padres tienen la obligación de llevarlo. ¿Qué significa que una vaca sueca tiene derecho a salir del establo a pasear? Significa que los ganaderos tienen la obligación de sacarla a pasear fuera del establo. Los que tienen que ser conscientes son los que asumen obligaciones, pero los sujetos de los derechos no necesitan ser conscientes. Efectivamente, ahora, en Europa, en la mayoría de los países ya, ciertos animales tienen ciertos derechos.

    ¿Y cuáles serían las razones para asignarles derechos a los animales?

    Los políticos piensan en obtener votos. Entonces, si ellos ven que hay mucha gente a la que no le importa el sufrimiento de las mujeres, y sólo votan los hombres, no concederán derechos a las mujeres. Pero si se enteran de que a muchos hombres les empieza a importar el sufrimiento de las mujeres, conferirán derechos a las mujeres para obtener los votos de los hombres. Y si se enteran de que a mucha gente le dan pena los sufrimientos de ciertos animales, conferirán derechos a estos animales. Yo soy un ser humano; por lo tanto, los seres humanos me importan mucho más que los cocodrilos. Pero me conviene no mentirme y pretender que soy una especie de criatura distinta.

    Pero los derechos humanos pueden ser pedazos de papel. Imáginese los de los animales…

    No hay que olvidar que los derechos no se comen; son una cuestión jurídica. No hay que pensar nunca que cuando se produce un progreso en algo, que eso es una panacea universal, porque esa es una utopía. Hay que huir de la utopía, porque la utopía es una manera de engañarse a uno mismo. Hay que ver que las cosas son lo que son y medir cuál es su efecto, que siempre es limitado y parcial. Normalmente, si hay un progreso en algo, es bienvenido. Pero eso no significa que sea un progreso en todas las cosas o en todas las dimensiones. Por ejemplo, si se tiene mucho frío y se adquiere una chaqueta que protege del frío, será un progreso, pero sólo en el orden térmico.

    ¿Por qué empezar por los simios en la asignación de derechos?

    Como hay una especie de prejuicio “nacionalista humanista”, la gente se resiste a conceder ningún tipo de derechos a los animales. Entonces, pensaron algunos -por ejemplo, el filósofo Peter Singer- que para romper un poco esta barrera convendría empezar por los animales más próximos a nosotros, que son los animales que se nos parecen mucho. Y estos animales son, pues básicamente, los grandes simios, es decir, los homínidos: los gorilas, chimpancés, orangutanes, bonobos y nosotros. Estos animales se nos parecen muchísimo: tienen el 99% de los genes en común con nosotros. De los cuatro mil millones de años de evolución que llevamos, tenemos tres mil novecientos noventa y cinco años de evolución conjunta. Y sólo hace seis millones de años, aproximadamente, que nos hemos separado de ellos. Son animales sumamente próximos a nosotros. Cualquier persona con un mínimo de sentido común y de sensibilidad tiene que estar de acuerdo.

    Copyright Clarín, 2008.

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    TRASCENDENCIAS. “EN EL BREVE ESPACIO DE TIEMPO QUE NOS ES DADO PARA VIVIR, PODEMOS CONOCER ESTE UNIVERSO DEL QUE FORMAMOS PARTE”, DICE MOSTERIN.
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    Señas particulares

    Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona. Escribió, entre otros libros, “Los derechos de los animales”, “¡Vivan los animales!” y “La cultura de la libertad”(2008).

    NACIONALIDAD: ESPAÑOL

    ACTIVIDAD: PROFESOR INSTITUTO DE FILOSOFIA DEL CONSEJO SUP. DE INVEST. CIENTIFICAS, ESPAÑA

    El círculo en expansión de la compasión

    Para Mosterín, “la compasión es un sentimiento natural. Nosotros, en nuestro cerebro, tenemos neuronas especiales que se llaman neuronas espejo, descubiertas por el neurólogo Giacomo Rizzolatti. Nuestra capacidad de comprensión de los demás, de empatía y compasión, se basa en las neuronas espejo. Estas se activan cuando vemos hacer ciertas cosas y las hacemos. Por ejemplo, yo sé que si me dan una patada en la pierna me dolerá mucho. Si veo que le dan una patada a otro, siento compasión, porque esas neuronas espejo se activan. Pero claro, yo sé que si le dan una patada a una piedra, la piedra no tiene sistema nervioso, y la piedra no sufre; por lo tanto, yo no siento compasión por la piedra. Pero si le pegan una patada a un perro, se activan las neuronas de la compasión”.

    “La palabra animal viene del latín anima, que significa alma; los animales son los que tienen alma, son las únicas criaturas que hay en el universo capaces de sufrir y de las que podemos compadecernos. Por eso se plantea inexcusablemente el tema de concederles derechos”.

    “Ya cuando Darwin estuvo en Argentina, en la Patagonia, observó a los fueguinos y quedó asombrado de lo solidarios que eran los de cada tribu entre sí, y de lo absolutamente crueles que eran con los de las tribus de enfrente. Entonces, Darwin acuñó la famosa idea del círculo en expansión de la compasión. Pensó que esas tribus estaban muy atrasadas y que cuando progresaran cultural y moralmente, no solamente sentirían compasión por los de otras tribus sino que la extenderían a otros géneros, a otras razas. El círculo se extenderá, dice, hasta que abarque a todas las criaturas capaces de sufrir”.

    http://www.clarin.com/suplementos/zona/2008/07/06/z-03815.htm

  5. valeria en Agosto 7, 2008 13:50

    me prece my bien q esten protejiendo a los animales lafauna y le flora por q algunas personas piensan q los animales son animales y no es asi por q los animles tanbien tienes sentimientos sienten dolor . felicito alos q estan en defensa de los animales .

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