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60 DIAS MAS DE ASAMBLEA: UNA MUESTRA MAS DE LA NUEVA POLÍTICA DEMOCRATICA Y PARTICIPATIVA
Mayo 31, 2008 | Por: Fernando Cordero |
La Asamblea Constituyente amplió, 60 días, el plazo para terminar sus actividades inherentes a la elaboración y aprobación de la nueva Constitución. El exigente y comprometido trabajo que viene realizando, desde el 29 de noviembre de 2007, ha tenido una característica muy importante, que la oposición política quiere minimizar -pese a que es la principal beneficiaria de nuestras convicciones democráticas y sobre todo de ese nuevo estilo, incluyente y transparente que nace de nuestra legitimidad política-.
Pese a la mayoría de votos que tenemos, tanto en las mesas cuanto en el pleno de la Asamblea, no lo hemos usado ni lo usaremos. Creemos más en la fuerza y contundencia de nuestros argumentos y razones que el número de votos, por ello siempre hemos logrado más votos que los tenemos como primera fuerza política. Somos tolerantes al extremo de tener170 días de soportar los “puntos de interrupción” (con el pretexto de “punto de orden” o “punto de información”) y los gritos destemplados y escandalosos de una autodenominada “minoría” que sobre todo se muestra dominantemente mediocre y temerosa frente al cambio que anuncian, con vigor, los primeros 57 artículos constitucionales aprobados en segundo debate y los más de 150 adicionales que esperan pasar al pleno en los próximos días para primero o segundo debate.
También hay que destacar la conducción democrática de Alberto Acosta y al mismo tiempo el abuso en el uso de la palabra, durante las sesiones del pleno que refleja el cuadro que incluimos a continuación y que muestra el promedio de intervenciones de los asambleístas de cada agrupación política en las sesiones plenarias. Como se observa Acuerdo país con sólo 12 intervenciones promedio, por asambleísta, en 170 días es la fuerza política que menos interviene pese a su mayoritaria fuerza numérica. En el otro extremo están los Social Cristianos y los de Sociedad Patriótica que pese a su calamitosa pérdida política mantienen casi intactas las viejas prácticas de la partidocracia congresil.
Para culminar la principal misión de la Asamblea Constituyente -dentro del tiempo fijado por el estatuto aprobado en la consulta popular de abril del año pasado- hay que introducir algunos cambios en las actitudes individuales y colectivas de los asambleístas. Entre otros deberíamos propiciar los siguientes cambios:
a) REDUCIR EL NUMERO DE INTERVENCIONES INDIVIDUALES EN LAS SESIONES DEL PLENO Y SOLICITAR A LOS DIVERSOS MOVIMIENTOS Y PARTIDOS POLÍTICOS QUE ESTRUCTUREN Y EXPONGAN SUS PROPUESTAS A TRAVES DE INTERVENCIONES QUE REFLEJEN CUALITATIVAMENTE SU COMPROMISO O NO CON EL CAMBIO.
b) DENUNCIAR AL PAIS LA ESTRATEGIA OBSTRUCCIONISTA DE AQUELLOS QUE A PRETEXTO DE LA APROBACION DEL “ORDEN DEL DIA” NOS SOMETEN DIARIAMENTE A UNA ESPECIE DE RITUAL INTRASCENDENTE QUE SOLO BUSCA “QUEMAR TIEMPO”
c) APLICAR RIGUROSAMENTE EL REGLAMENTO PARA IMPEDIR TANTO EL ABUSO Y “MAL USO DE LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA”, CUANTO, LA INDISCIPLINA PARA INICIAR LAS SESIONES Y MANTENER EL QUORUM.
d) INFORMAR SEMANALMENTE A LA POBLACION URBANA Y RURAL DEL PAIS DE LOS TEXTOS CONSTITUYENTES APROBADOS Y AGREGAR PEQUEÑAS RESEÑAS EXPLICATIVAS DE LOS CAMBIOS QUE ELLOS PROVOCAN O PROVOCARÁN.

