ÉTICA Y VALORES PARA UNA CULTURA DE LA HONESTIDAD (4)

Febrero 20, 2008 | Por: Fernando Vega |

 Hacia una Cultura de la Sanidad y la Transparencia

El término “sanidad” nos remite a lo que tiene que ver con lo saludable, con la vitalidad de las personas y de la sociedad siempre amenazada por la enfermedad y la muerte. Por el contrario el término “corrupción”, lo hemos visto, tiene que ver con los procesos de infección y putrefacción que se instauran en los organismos, personas y sociedades, llevándolas a la descomposición y a la muerte. La “honestidad” y la “transparencia” son los elementos constitutivos de la “sanidad”, así como la “deshonestidad” y la “opacidad” (falta de transparencia) lo son de la “corrupción”.

La deshonestidad pende de la carencia de valores mientras que la honestidad se construye sobre el cimiento de los valores. La ocultación es la estrategia de la corrupción mientras que la transparencia es el esplendor de la honestidad. El bien, la verdad, la belleza, brillan y se difunden como la luz. El mal, la mentira, la fealdad, se ocultan en la oscuridad para no ser reprendidos. “Quien nada debe nada teme”, dice el argot popular.

Soñamos con un Ecuador sano, honesto, transparente que se exprese no solo en la redacción de una nueva constitución, sino en el pacto social de todos los ecuatorianos para contribuir a escribir una nueva historia y a construir juntos una nueva cultura de la solidaridad, la justicia, la honestidad y la transparencia. Necesitamos de un compromiso sostenido para crearla desde la familia, la sociedad y el Estado en los ámbitos de la vida cotidiana, en la casa, la escuela, el barrio, las organizaciones, las instituciones, y el gobierno.

“No es suficiente -dicen los obispo latinoamericanos- para evitar o erradicar la corrupción con la voluntad política de un gobernante austero en su gestión, que rechaza la frivolidad, el abuso del poder, y que sufre con la indiferencia ante las aflicciones que afectan a los pobres. Es necesario que todos sean honestos, en todos los actos de su vida pública o privada. El testimonio personal de honradez, sacrificio, sencillez y solidaridad es el mejor antídoto contra la corrupción. Como se ha escrito, no puede prosperar un gobierno honesto en una sociedad corrupta”.

Lo antes citado es absolutamente correcto, si la democracia es una forma de vida necesitamos vivir honestamente para erradicar la corrupción del sistema, no hay regímenes de gobierno inmunes a la corrupción lo que existen son hombres honestos, funcionarios probos que moviendo los engranajes teóricos y formales que el sistema procura para gobernar un país, pueden erradicar la inmoralidad pública.

La experiencia ecuatoriana denuncia problemas graves frente al fenómeno de la corrupción, la impunidad permanente, la politización extrema, la tolerancia y la amoralidad ciudadana, el atraso legislativo, la burocracia y también corrupción en los organismos de control y juzgamiento, la desconfianza ciudadana en las instituciones del país, refleja un cuadro dramático y demuestra lo complejo de la situación. Necesitamos un compromiso, un firme compromiso público y privado, político y civil, de adultos y jóvenes, de hombres y mujeres para forjar la nueva tierra que ansiamos.

Cuando la ley no es producto de las auténticas exigencias sociales, cuando ésta no mantiene una relación coherente con la realidad de un pueblo, se producen desfases. Decía el Dr. Ramiro Larrea Santos, Presidente de la Comisión Anticorrupción, que: “Si no se diseña una doctrina constitucional vinculada a los auténticos intereses populares, se seguirán produciendo legislaciones constitucionales, ya sea por la vía de una asamblea constituyente o de las consultas populares, pero no se habrá cambiado el sistema en base a una doctrina clara que privilegie a los indiscutibles valores de la justicia, la libertad, la dignidad y la paz”.

La administración de justicia es un botín político, se la acosa y persigue para procurar impunidad o para perseguir a rivales de turno. Su politización es real, la sumisión de los jueces a los diputados genera un control absoluto de la clase política en la justicia y, cuando no les obedecen simplemente ponen en marcha los engranajes del juicio político y los destituyen. Adicionalmente, el que por contactos y relaciones accede a la Corte Suprema de Justicia, coloca en las Cortes Superiores y en las Judicaturas inferiores a sus amigos, compadres y coidearios ejerciendo sus influencias verticalmente, provocando cadenas de mando corruptas y grupos cerrados de poder.

El problema, al menos en el Ecuador, va más allá de freír un pez gordo para terminar con la corrupción. En el Ecuador los peces gordos, políticos y económicos, desfilan y han desfilado por los corrillos judiciales sin que exista ningún cambio. Es que la corrupción en nuestro país dejó de ser coyuntural para ser estructural, su existencia no depende de un gobierno, de un partido político o de una familia, afecta nuestro sistema político y económico, se ha convertido, diciendo con esto todo, en un problema cultural y funcional.

Se han planteado en el Ecuador algunas reformas de todo tipo a efectos de luchar contra la corrupción y remozar un marco jurídico y conceptual que ya no funciona. Por ejemplo, la independencia de la Función Judicial se encuentra garantizada en la Constitución, mas su inmensa politización generaba una tremenda inseguridad jurídica, es recién ahora que se está provocando un proceso de real despolitización de la administración de justicia con la aprobación y futura integración de un Consejo Nacional de la Judicatura, autónomo y profesional que gobierne, administre y juzgue a la Función Judicial.

En lo que se refiere al marco legal específicamente: Hemos planteado que el traspaso de fronteras no sea la ruta cierta hacia la impunidad, fortaleciendo figuras democráticas y válidas como la extradición, así como evitar que el Derecho de Asilo se convierta en inmoral protección de prófugos por delitos comunes y no políticos. En este tema es un gran paso el dado al suscribir la Convención Interamericana Contra la Corrupción promovida por la OEA.

Hay que lograr que se permita el juzgamiento en ausencia, con defensor de oficio, para los reos de peculado, concusión, cohecho y enriquecimiento ilícito. Actualmente en nuestro país se prohíbe, como norma general, el juzgamiento en ausencia del sindicado quien puede esperar la prescripción del juicio penal en calidad de prófugo. Tal juzgamiento no debe paralizarse garantizando su derecho a la defensa con un defensor, sea de oficio o particular, así como eliminar los plazos de prescripción de la pena en los delitos de concusión, cohecho, enriquecimiento ilícito y peculado. Hay que exigir también la protección legal a los denunciantes y testigos de casos de corrupción.

En el sector público: Se propone hacer más transparentes y ágiles los procesos de contratación pública. Una de las causas que genera corrupción en la administración pública es lo tortuoso de su marco reglamentario, el exceso de un teórico control legal provoca la evasión de éste. Se deben simplificar los trámites asegurando así la celeridad y la eficacia, sin descuidar su control. De otra parte, las declaratorias de emergencia y la confidencialidad de la contratación pública deben terminar porque genera corrupción.

Obligar expresamente a que los funcionarios públicos en general y/o de elección popular declaren el origen de sus bienes al posesionarse y al dejar el cargo, debiendo presumirse legalmente la comisión del delito de enriquecimiento ilícito si es que no lo hacen. Supuestamente existe la obligación del funcionario público de declarar su patrimonio al inscribir el nombramiento o designación, pero no hay sanción de ninguna clase si es que no lo hace.

Además, el hecho de declarar sus bienes no justifica su origen, debe obligárselo a declarar cómo los adquirió así como a declarar su patrimonio al momento de asumir y/o dejar el cargo. Ahora bien, como el delito de enriquecimiento ilícito es el acrecimiento patrimonial injustificado de un funcionario público durante su ejercicio, el hecho de no cumplir con la obligación de declarar sus bienes, debería generar la presunción de enriquecimiento injustificado por cuanto no ha demostrado de ninguna manera su patrimonio y su origen.

Erradicar el acceso al servicio público de personal sin calificación, los improvisados de todo cambio de régimen que impiden la profesionalización del funcionario. Depurar y fortalecer la autonomía de las entidades de control y juzgamiento del país, evitando que sean los grupos de presión interesados o los corrompidos en general, aquellos que directa o indirectamente puedan manipular a la entidad o a sus funcionarios en su beneficio.

¿Cuáles son las autoridades de control del país, especialmente las Superintendencias de Bancos, Compañías y Telecomunicaciones, así como la Contraloría General del Estado?. El origen del nombramiento de sus titulares se encuentra politizado y, además, son normalmente los grupos controlados por éstas aquellos que gestionan el nombramiento de sus titulares. Mi experiencia personal con la Contraloría General de la Nación ha sido desastrosa, y lo digo enfáticamente, a ciertos Delegados regionales se los acusa de recibir sueldos de los caciques provinciales, los Auditores Internos de los organismos públicos como Municipalidades, forman parte de los mismos sistemas de corrupción que se emplean. Es un ente burocratizado cuyos exámenes especiales y urgentes en torno a supuestos abusos de fondos públicos duran mínimo seis meses. Hay que fortalecer estas entidades, pero despolitizándolas y depurándolas.

Precisar y sancionar el nepotismo en la administración pública en general. Las normas que existen son aisladas y ligeras. Eliminación de la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional, fuente de corrupción legislativa cuyos tentáculos llegan a la Función Ejecutiva y a la empresa privada. Transparencia del gasto electoral de los partidos políticos y candidatos en general, evitando la infiltración de la corrupción en la política.

 


Comentarios

1 Comentario hasta el momento

  1. Tessa Diana Massa Ortega en Febrero 26, 2008 0:03

    Estimado Fernando:

    Es hora ya! de actuar con infinita transparencia ante los hechos escabrosos que todos los ciudadanos y ciudadanas vemos con rabia una vez màs, debido a la pretendida compra de conciencias.
    Se dice que se habìan hecho tratos con asambleìstas de PAIS!!!,a remojar las barbas por favor,¿quienes serìan esos supuestos “señores”, “señoras” o “señoritos”, traidores de la PATRIA?
    Todo tiene que ser investigado, todo tiene que salir a la luz,que èsta sea la primera vez que al fìn los ecuatorianos veamos brillar la verdad.
    Personalmente estoy hastiada de tanta corrupciòn en todos los àmbitos,pocos y pocas son las personas que mantienen sus valores y principios intactos,las manos limpias,un claro ejemplo es mi Presidente Econ, Rafael Correa, pero ayudemos todos a lograr esa Patria Nueva.Denunciemos siempre, no tengamos miedo.
    Es una làstima que el Dr. Rafael Estèvez haya renunciado,aùn habiendo sido patrocinado por el partido de oposiciòn lo considero un hombre de honor.Es lamentable su partida,y lamentable que no lo hayan retenido, considero que hubiera contribuìdo en mucho a la nueva carta magna de mi PAIS.
    Ojalà no tengamos en nuestras filas tambièn a lobos disfrazados que se dejan comprar por 30 monedas de oro.
    Va siendo tiempo que la Asamblea tome cartas muy serias en este asunto.
    Todo aquel que sea probado culpable en este bochornoso asunto debe ir preso con todo el peso de la ley,sea del partido que fuere.

    Gracias por su fina atenciòn.

    Tessa Massa Ortega

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