Mar
10
UN ASAMBLEISTA CON CALIDAD HUMANA
Marzo 10, 2008 | Por: Galo Lara |
Galo Lara, nació en Quevedo el 04 de enero de 1968, sus estudios los realizó en la escuela y colegio América de Quevedo, tiene 40 años de edad recién cumplidos, su infancia la vivió en el Malecón y la 4ta., de su ciudad natal.
Sus padres son fallecidos, su padre falleció cuando tenía 5 meses de nacido por lo que su madre debió cumplir ambos papeles.
Su padre era un comerciante de madera, bolla y bejuco viajaba en las antiguas balsas desde Quevedo hasta Guayaquil a venderlas, trabajo que lo heredó cuando salió del colegio, entendiendo que la parte fundamental era generar sus propios recursos.
Recuerda que le tocó generar su propio dinero para poder ir al cine (vermouth), para ello tenía que vender 50 periódicos El Universo lo que le permitía ganarse 5 sucres, de los cuales 250 eran para la entrada y los otro 250 para la chicha y el sánduche de mortadela con queso, dice que eso fue la parte fundamental donde su madre lo empujaba para que el mismo genere sus propios recursos.
Un día le pidió a su progenitora que le preste el carro de la casa y ella le dijo que si quería tener carro que trabaje para que tenga el suyo propio, cuenta que después de escuchar la respuesta de su madre, se metió al baño de la casa y se arrodilló en el lavatorio y le pidio a Dios la oportunidad de poder salir adelante y comprar un carro, después vinieron unas oportunidades y pidió un crédito en el Banco del Pichincha de Quevedo de 300 mil sucres y compró su primer carro que fue un mini morris, se lo compró a don Walter Jácome y al cabo de 15 días le ofrecieron 500 sucres por el mismo carro.
Sabiendo que el estudio era lo que lo iba a sacar adelante, se fué a estudiar a la Universidad de Guayaquil, meses después de estar en la Universidad recibieron la visita del Ec. Wálter Andrade Fajardo, quien le había comentado a su madre que venía su hijo de Francia y que necesitaba una persona para que lo asista, el escogió a 5 personas de Quevedo para seleccionar a uno,dentro del grupo él estaba, durante una semana los tuvo a prueba hasta que un domingo en la noche los reunió en un balcón y dijo que allí iba a escoger al indicado, en ese momento el economista lanzó un pañuelo al suelo y les dijo a los cinco con ese pañuelo quiero que me limpien los zapatos, “los cuatro se quedaron mirando pero como mi intención era trabajar y aprender, me retiré las manos de los bolsillos y a lo que me iba a agachar a coger el pañuelo él me detiene del hombro y me dice el trabajo es tuyo”, recuerda don Galo.
Allí inició su actividad en la vida pública porque a don Wálter lo nombraron gobernador de la provincia y a él su asistente, en donde aprendió mucho a servir y ayudar a la gente.
Años después don Wálter Andrade se candidatizó a Diputado por Los Ríos y lo nombró su alterno, siendo su primera participación en política, le tocó la experiencia de aprender y vivir en Quito.
Cuando llegó al Congreso, lo mandaron hacer un trámite a un ministerio, y por su vestimenta -camisa manga larga y chompa- en la puerta no lo dejaron entrar, dice que muy triste le contó lo sucedido a Wálter y el le anticipó dos meses de sueldo para que compre los ternos.
Se empapó de las realidades burocráticas de Ecuador y entendió que la educación es la única que conduce a una vida de éxitos y se dedicó a recorrer las universidades, estuvo en la George Washington University en donde aprendió estrategia y marketing político, de allí se fue al INCAE donde hizo una gerencia con liderazgo en Costa Rica, en México en el instituto de altos estudios donde aprendió oratoria y negocios, pero lo más importante de las universidades cuenta que ha sido la universidad de la vida, donde aprendió que los más importante es dar que recibir.
Posteriormente creó la Fundación Galo Lara Hinostroza, que se dedica ayudar a personas discapacitadas, a través de ellas se han construido, jardín de infantes, escuelas, iglesias, se han lastrado calles, cumpliendo con un mandato que está en la Biblia que es diezmar de lo que se tiene y le ha ido muy bien y se siente satisfecho, la fundación la financia con el 30% de las utilidades de sus empresas.
Galo Lara está a punto de graduarse de ingeniero en ventas, lo que le hace feliz al igual que tener a su esposa y sus tres hijos, recalcando que está en la Asamblea para ayudar a la gente, por que la política significa el arte de servir, su aspiración es convertirse en el primer servidor del cantón Quevedo o de los Ríos.
Finalmente dijo que le agradece mucho a Dios por todo lo que tiene, y el mensaje que envía a los lectores de EL MERCURIO, es que la gente tenga claro que su bolsillo invierta en su mente que su mente llenará su bolsillo.