Las mujeres vigilantes de la Constituyente

Enero 29, 2008 | Por: Soledad Vela |

Siempre he tenido la firme convicción de que la lucha por la equidad de género es una lucha que ampara en su eje a todas las demás luchas contra las inequidades que vivimos en el país. Por este motivo aplaudo la presencia de los diferentes grupos de mujeres que nos han visitado con la clara convición de que si luchamos por la equidad de género lograremos crear un Ecuador diferentre.

El derecho a la progresividad nos asiste y no retrocederemos, no permitiremos que malogren ninguna de las conquistas logradas en la Constitución del 1998, ahora tenemos que lograr las garantías necesarias para que todos los derechos se hagan realidad. Pero no contentarnos con esto, seguir avanzando en ese país que todos y todas soñamos.

El lenguaje es la visibilización de nuestra manera de pensar y , en este sentido se hace impertaivo que visiblicemos en la Constitución contruído y habitado por ecuatorianos y ecuatorianas, un país donde nombramos y visibilizamos los grupos de atención prioritaria y las diversas inequidades que nos aquejan. A través de la palabra nos liberaremos.

Es imperativo como se ha señalado que el Estado garantice a todas las personas una vida libre de violencia, y en ese marco el Estado debe adoptar como política la erradicación de ese gran mal que es la violencia de género, la violencia intrafamiliar que es una de las mayores lacras de la sociedad, al generarse esta violencia en ese nido de protección que debería ser nuestro hogar.

La gran conquista de la paridad que se logra en estas elecciones ha sido el producto de la lucha incansable de los grupos de mujeres y tenemos que protegerla y fortalecerla para que no se disipe, sino que por el contrario crezca pues también estamos seguras de que la participación igualitaria de la mujer en la política hará un cambio en esta actividad.

El derecho a la vida sexual y reproductiva, entendida esta en el gran marco que nos garantice el derecho a la identidad que tenemos. El derecho a la autonomía sobre nuestros cuerpos y ha decidir, con quién, cuándo y cuántos hijos tener. No continuar con los dogmas morales o religiosos que nos impiden aceptar a personas que decidieron no optar por la maternidad o paternidad como su destino; el derecho a elegir y a ser heterosexual o a ser homosexual o lesbiana y el derecho a que nuestra identidad civil coincida con nuestra identidad sexual. Sin temores pues la ley debe regir una vida de bienestar entre los miembros de su sociedad.

Y en este campo también reconocer que la familia ha evolucionado y hay diversidad de grupos familiares. Pero también dar el reconocimeinto en la Consittución a la unión de hecho entre dos personas, para que se garanticen los derechos civiles que este tipo de uniones genera entre sus miembros, no dejarlos en la indefensión por hipócritas y excluyentes consideraciones moralistas. El dolor de una vida compartida obligada, por una sociedad que los excluye, no se lo deseo a nadie, no podemos permitir que la Constitución proteja extraños intereses contrarios a una vida digna.

La incorporación del trabajo doméstico como labor productiva, el derecho a la seguridad para las amas de casa, la imprescriptibilidad de los delitos sexuales, el debido proceso para la protección de las víctimas de delitos sexuales, hay tantos y tantos temas que atañen a las mujeres, y muchos otros que buscan la equidad general y parten de la misma propuesta. Aquí estamos para defender lo ganado y para integrar nuevos derechos.

María Soledad Vela Cheroni 


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