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DERECHOS POLÍTICOS
Junio 24, 2008 | Por: Soledad Vela |
Pocos temas suscitan tanto interés como los relativos a los derechos políticos, pocos también son los que generan tan disimiles posiciones y también pocos los que se relacionan tan directamente al concepto de democracia, participación y representatividad.
El ejercicio de los derechos políticos, es lo que nos ha llevado a estar aquí. Ese mismo ejercicio es requisito sine equa non y pilar fundamental de la legitimidad que debemos tener los mandatarios respecto de nuestros mandantes.
La comisión encargada de acoger las propuestas y redactar los derechos políticos para ser presentados a votación, luego del debate en segundo plenario ha decidido acoger ciertas observaciones para fortalecer su ejercicio.
Se integra nuevamente en el artículo primero, en el que se consagran los derechos políticos, la participación ciudadana por ser considerada trascendental para el ejercicio de los derechos políticos. En este mismo artículo se generaliza la iniciativa legislativa, concediendo el derecho a la ciudadanía de “presentar proyectos de iniciativa popular normativa.”
Es deseable en extremo ampliar de la manera más incluyente los derechos políticos. Más allá del discurso, en la práctica, tal como Alfaro alguna vez lo hizo, la idea es otorgar voz y voto a quienes son grandes minorías sin voz, sin representación y lograr que en nuestra sociedad la inclusión de todas las voces sirva para juntos y juntas forjar no solo el futuro sino un presente enmarcado en el buen vivir.
La situación de los compatriotas en el exterior es conocida por la sociedad, siendo ellos grandes aportantes a la economía del Ecuador, no tenían la capacidad de elegir ni ser elegidos para ocupar cargos de decisión que ciertamente les afectaban. Ahora ya están incluso representados en esta Asamblea Constituyente. El acto de reconocerlos como sujetos políticos válidos no es una concesión, es un derecho… para nosotros un deber inexcusable el elevarlo a nivel cosntitucional para que este derecho no pueda ser vulnerado por ningún motivo.
Así mismo, en relación a las fuerzas del orden, militares y policías. Creemos fírmemente que tienen el derecho de tener una posición política, expresarla y emitirla conforme a los mecanismos democráticos. Nosotros NO le tenemos miedo a la democracia, insisto, no le tenemos a la democracia. Estos ciudadanos lo son tanto como cualquiera de nosotros, conferirles este derecho, es simplemente reconocer su existencia dentro de la democracia, no es un favor con ánimo de congraciarse con nadie, es una opción por la democracia, por la justicia, por la equidad.
Esta amplitud de la que hablo, se relaciona también con lo que hemos podido palpar en este proceso constituyente y en diversos foros: La capacidad crítica y de aporte de la juventud y los adolescentes. Los jóvenes, los adolescentes son el presente de nuestro país, tienen la capacidad de expresar su criterio político. Son nuestros fiscalizadores, también serán los que nos pidan cuentas por lo que hacemos y dejamos de hacer… Entonces, ¿Por qué no reconocerles la capacidad de decidir? Justamente hemos determinado el voto optativo para mayores de 16 años y menores de 18 para ser coherentes con estas ideas.
Me permito insistir en que nuestro objetivo ha sido, conforme al espíritu de esta Constitución, reconocer los derechos de la población. De toda la población, en la magnitud que esto comprende. No vamos a diferenciar en razón de conceptos excluyentes, pertenecientes a una vieja e injusta política. Si se habla de democracia, esta debe ser plena. Así, reconocemos el derecho del sufragio también a los extranjeros residentes en nuestro país; esto considerando que siendo ´partícipes de la vida, social, cultural y económica.. también lo pueden ser de la política , donde precisamente se toman las decisiones que afectan la vida de todos y de todas.
Se mantiene el voto obligatorio de la ciudadanía, sinembargo fortalecimos con las propuestas el criterio inicial de la mesa, de que el voto facultativo de las personas analfabetas debe constar solo en la disposición transitoria que se explica por sí misma: “Constituye una política de Estado la erradicación del analfabetismo, mientras éste subsista el voto de las personas analfabetas será facultativo.”
En relación a otros temas, también hemos ampliado -como debe ser- los derechos constitucionalmente reconocidos, así hablamos del refugio y el principio de no devolución como un derecho fundamental, la inclusión real y la paridad de género en las lides electorales es otro, la adopción de medidas afirmativas para fomentar la participación de sectores discriminados o la garantía por parte del Estado del acceso a los ´procesos electorales para personas con discapacidad, para que las mismas tengan acceso a los recintos y también las medidas técnicas necesarias para que ejerzan su derecho facultativo al voto.
Las mujeres hemos recorrido un camino largo, que no le pertenece a las generaciones presentes sino a mujeres que han venido caminando hace más de un siglo atrás, mujeres que lucharon y nos fueron legando sus ideales, para alcanzar lo que hoy tenemos. Por este motivo seguimos reconociendo nuestros derechos y especialmente el derecho a la representación paritaria en todos los cargos de decisión y otras instancias relativas a la vida del Estado, incluyendo los partidos y movimientos políticos. Solo el momento en que logremos que las decisiones de nuestra sociedad sean tomadas por igual por hombres y mujeres podremos hablar de una sociedad equitativa y se verán reflejadas las aspiraciones y necesidades de todos y todas.
Nuestro objetivo es la inclusión real, verdadera. Eso hemos reflejado en este trabajo final sobre los derechos políticos con los compañeros Rommel Rivera y Virgilio Hernández, miembros junto a mi persona de la comisión redactora.
María Soledad Vela Cheroni