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¿Democracia a Gritos?
Junio 26, 2008 | Por: Soledad Vela |
Los hechos ocurridos en este plenario ayer, 25 de junio, demostraron que la vieja forma de hacer política en nuestro país no ha muerto, pero está agonizante. Tal vez por eso ya se aprestan a lucir el luto anticipado sus máximos exponentes.
La bravata por medio de la cual un grupo de oposición al trabajo eficaz, de no más de treinta personas intentaron equivocada e ineficazmente provocar el caos en la Asamblea, demuestra que cuando se acaban los argumentos y las ideas, no queda otra cosa que el alarido.
Simbólicamente, más allá de una lectura coyuntural o inmediatista – la que se hizo por la elección del presidente y las vicepresidencias – este asunto tiene un valor de significado más profundo. Los gritos de este grupo opuesto al progreso del trabajo constituyente, entre otras cosas clamaban por ‘Democracia’, ‘Libertad’, ‘respeto al reglamento’, e imprecaban ‘Dictadura’, ‘Abuso’, ‘Atropello’.
Paradójico, una derecha caduca, reclamando por los valores de la democracia, una democracia que en tantos años nunca pudieron dar. Y cínicamente pusieron en sus bocas los clamores de la izquierda en un intento de replicar contra el grito verdadero del pueblo que está en esta Asamblea, un pueblo que trabaja para cambiar el país en el que vivimos.
No hay ideas, no hay discurso… Lo que hay es simplemente incompetencia. Este pretendido golpe mediático representó muy bien a sus componentes. Aquellos que metidos en el edificio de la Asamblea, asesores de la derecha, repetían los estribillos las frases de sus líderes, pero cuando no había necesidad de escándalo reían y se preguntaban por el partido de Liga. Ese es el compromiso que tenemos con el Ecuador? Vociferar en medio del plenario ‘tengo hambre’ será la forma de expresar la responsabilidad asumida como asambleístas ante la ciudadanía?
Lo que ha quedado claro es que a pesar de lo que ocurra, hay asambleístas que hemos venido a trabajar con responsabilidad, a construir la Constitución que la ciudadanía nos encomendó visibilizando sus propuestas y aspiraciones. Hay asesores y asistentes que nos acompañan con mística, con conciencia. Estamos seguros de que este es un proceso de cambio que no se repetirá en la historia, pues luego del mismo el Ecuador será diferente.
Estamos cumpliendo el mandato soberano del pueblo, estamos construyendo un nuevo Ecuador y no habrá fuerza que nos detenga. El país de los sueños compartidos está aquí, delineándose en Montecristi con todas las voces de cambio del país.