PROPIEDAD Y MUJERES

General

Escrito por: Soledad Vela | Dejar un Comentario

La mitad de la población del Ecuador somos mujeres y a pesar de esto seguimos inmersas en una sociedad que mantiene el orden patriarcal que se resiste a desaparecer. Pruebas claras de esto son muchas de las afirmaciones que se escuchan en este pleno que nos reducen a reproductoras, nos juzgan y deciden si somos provida o promuerte, y probablemente incluso hay creencias que determinan que no debemos ejercer todos los derechos pues no aplican a nuestra condición de mujeres.

Una de las expresiones más significativas de esta situación en la que nos desenvolvemos es el limitado acceso de las mujeres a la propiedad, hecho doblemente injusto si se considera que las mujeres aportamos con la mayor proporción del total del tiempo trabajado en el país. Así por ejemplo, sólo el 13% de hogares que tiene un negocio propio con RUC está dirigido por mujeres, y el 68% de hogares rurales pobres con jefatura femenina carece de propiedad de la tierra.

Definitivamente la participación plena e igualitaria de la mujer en todos los ámbitos incide de manera determinante en el desarrollo de la comunidad. En este sentido, ya aprobamos en este mismo plenario el principio de igualdad en la diversidad y no discriminación y dentro de los derechos civiles tenemos planteado el derecho a la propiedad para segundo debate, ambos presentados por la Mesa de Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales.

La Constitución vigente ya contempló esta problemática respecto a la propiedad en su artículo 34 que dice: “El Estado garantizará la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en el acceso a recursos para la producción y en la toma de decisiones económicas para la administración de la sociedad conyugal y de la propiedad.”

El compromiso ciudadano que adquirimos como asambleístas fue el de elaborar una Constitución cuyo elemento central sea la progresividad. Esto se vuelve especialmente importante cuando se trata de enunciados que buscan superar injusticias y desigualdades, que plasman las luchas y expectativas sociales para construir la igualdad.

A pesar de esto en el articulado propuesto por la mesa 6 sobre el Régimen de Propiedad no se contempla esta garantía y considero que el tema debe mantenerse dentro de la sección de propiedad que hoy se define, con una formulación más concreta, para dar una paso más hacia la igualdad de oportunidades y derechos y hacia dignidad humana.

La propuesta es:

Art. xx.- El Estado garantiza la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en el acceso a la propiedad y a los recursos para la producción, en su uso y manejo, y en la toma de decisiones para la administración de la sociedad conyugal.

Para la mayoría de ecuatorianas y ecuatorianos la propiedad es un medio, no un fin: ese principio que compartimos en la ética colectiva debe reflejarse en esta nueva Constitución. No avanzaremos sin propiciar justicia económica para las mujeres. Retrocederemos si omitimos hoy aquello que ya fue recogido en 1998.

Ponencia segundo debate

 

Los derechos políticos permiten a las personas construir y participar de la vida pública y política del Estado, crean la relación entre el pueblo como mandante y los gobernantes como mandatarios. Estos derechos integran al individuo a la vida de su comunidad y para ejercer muchos de ellos, es necesario cumplir requisitos. En este sentido cada vez se amplía más el espectro de participación para lograr una real inclusión de la población en las decisiones políticas y administrativas del Ecuador.

 

 

Luego de analizar las 18 propuestas realizadas sobre los artículos de derechos políticos, y del debate al interior de la mesa de Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales presentamos a consideración del plenario los cambios que hemos realizado.

 

 

Los integrantes de la mesa nos encontramos frente a la recomendación de que al redactar los derechos políticos nos refiramos a los ciudadanos y ciudadanas, sin embargo y considerando que hay sectores de la población que no se identifican con el término ‘ciudadano’ y mas bien se sienten excluidos por eo mismo, hemos decidido seguir hablando de ecuatorianos y ecuatorianas, por considerarlo más incluyente de acuerdo a las ponencias que hemos recibido desde que se inició esta Asamblea por parte de sectores campesinos, indígenas y otros.

 

 

En el artículo 1, se eliminó el inciso 8, en ese sentido acogimos varias propuestas de eliminar de los derechos políticos la participación ciudadana, la misma que no se circunscribe únicamente al ámbito político sino que tiene una concepción mucho más completa.

 

 

Para ampliar la participación política de la población hemos considerado mantener las inclusiones al derecho al voto en el artículo 2. Nos ratificamos en el voto facultativo a los adolecentes desde los 16 a los 18 años, hemos recibido las propuestas de este sector de la población por un país mejor, y hemos conocido en las visitas a la mesa de la gran capacidad de análisis que tienen los chicos y chicas de esta edad, porqué marginarlos de escoger a sus autoridades si estamos seguros que si tienen capacidad para hacerlo?. Hay que reconocer que cambió el desarrollo del ser humano, y hoy con el amplio acceso a la información, los adolecentes están preparados para participar con su voto, con propuestas serias y razonadas o formando parte de la contraloría social.

 

 

Y con este mismo espíritu de inclusión, luego de un profundo análisis, consideramos que es oportuno mantener el voto facultativo a los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional; con esto no se politizarán estas instituciones sino que los integraremos al convivir democrático, a las decisiones trascendentales del país, y a elegir sus mandatarios.

 

 

De igual manera el voto para los extranjeros residentes en el Ecuador por cinco años será facultativo, sin esperar convenios de reciprocidad pues consideramos que están participando activamente de la vida del ecuador y bien pueden ser parte de las decisiones políticas fundamentales que se tomen en un país en que voluntariamente han escogido para vivir.

 

 

En este mismo artículo 2 incluimos el voto facultativo de los analfabetos que en la propuesta anterior estaba mencionada en una disposición transitoria por considerar los miembros de la mesa que la erradicación del analfabetismo es una política de Estado. De cualquier forma mantenemos esta disposición transitoria pues es un objetivo primordial que no puede perderse de vista.

 

 

 

 

Los ecuatorianos residentes en el exterior tendrán el derecho al voto para elegir presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta, así como los representantes de su circunscripción a la Asamblea Nacional y a otras formas de participación política, manteniendo unión de quienes han tenido que salir a vivir a otros países con la vida política y económica del Ecuador.

 

 

Para el primer debate propusimos en el artículo 4 que para presentarse a las candidaturas pluripersonales se requiere tener al menos 20 años, incluimos en este mismo artículo que en el caso de las juntas parroquiales los candidatos y candidatas podrán tener al menos 18 años, requisito de edad que ya se estipula en nuestra actual legislación.

 

 

Cambiamos la redacción del artículo 6 referente al derecho al asilo, pues el Estado ecuatoriano no garantiza el derecho al asilo de ecuatorianos y ecuatorianas sino que esta decisión depende de otros Estados. Así mismo si un ecuatoriano es perseguido en el exterior, no necesita que se le otorgue el asilo en su propio país, es su derecho retornar al Ecuador. Se incluye también el derecho de los ecuatorianos y ecuatorianas a no ser extraditados por razones políticas o cuando el delito haya sido cometido en el Ecuador.

 

 

 

Cabe anotar que en el tercer inciso del artículo 6, ‘El Estado ecuatoriano no reconoce la aplicación extraterritorial de la ley’, se refiere a que no se podrá perseguir a los ciudadanos o ciudadanos en territorio ecuatoriano, ninguna fuerza de seguridad ni ningún juez extranjero podrán perseguir, investigar o tener jurisdicción en el Ecuador.

 

 

 

 

Enmarcados en los principios de aplicación de los derechos, específicamente en el de igualdad en la diversidad, que aprobó esta Asamblea, y también en concordancia con la conformación paritaria entre hombre y mujeres en las directivas de partidos y movimientos políticos que ya presentó la mesa 2 en este plenario, la mesa reconoce las medidas de acción afirmativa protegiendo los derechos de género en el artículo 7.

 

 

Quedan a consideración de la Asamblea estos artículos referentes a los derechos poíticos para en este segundo debate lograr la claridad necesaria en todos los puntos tratados, y sobre todo para alcanzar el país equitativo, inclusivo, justo y solidario con el que todos y todas hemos venido soñando por tanto tiempo.

 

 

Gracias

 

 

 

Caracterizar a nuestro Estado como plurinacional es trascendental, pues cambiará nuestra visión de país y la concepción tradicional de Estado – nación con la que hemos obligado a vivir la historia a nuestras nacionalidades.

 

Hay quienes todavía sienten temores que evidencian el etnocentrismo y el desconocimiento o el afán de dominación de muchos grupos; no porque nunca lo hayamos reconocido dejamos de ser un Estado plurinacional. Lo fuimos desde nuestros orígenes.

 

Creo también que en un proceso diferente de reconocimiento es imperativo apoyar solidariamente la lucha de pueblos invisibilizados como el montubio.

 

Lógicamente la plurinacionalidad genera problemas para ciertos grupos a los cuales les resulta difícil ceder los espacios de dominación ganados y fundamentados en la inequidad y la discriminación.

 

Los pueblos y nacionalidades ancestrales que habitan en nuestro país han luchado por años, posicionando sus culturas, sus identidades, sus derechos, porque la historia los condenó a ello, a la lucha tenaz.

 

La globalización pretendió vender la idea de un mundo donde los territorios, las identidades y las diferentes culturas perderían fuerza. El efecto fue el contrario, la resistencia natural ha logrado poner en valor real la identidad, el territorio y la cultura de las diferentes nacionalidades y pueblos ancestrales. Marchamos hacia el reconocimiento total de la diversidad.

 

En este primer debate del “Carácter y elementos constitutivos del Estado” estamos revocando la condena histórica que hicimos en nuestro país, es un momento en el que nuestras nacionalidades originarias recuperan el reconocimiento que se les quitó sin siquiera preguntar, y sus integrantes nunca pudieron expresar su temor, su descontento, su desconocimiento.

 

Basta ya de actitudes temerosas que lo único que demuestran es que todavía existen voces que no aceptan la equidad. La plurinacionalidad será la base para que la unidad de nuestro país sea real, esperamos que estos temores infundados vayan desapareciendo con las definiciones que se irán haciendo en los respectivos debates constituyentes.

 

Comparto el pensamiento de Boaventura de Sousa: “Es importante defender otro tipo de unidad en la diversidad que no sea simplemente aceptada sino celebrada. La unidad no tiene por que ser homogénea y tampoco la diversidad tiene que ser desintegración. Estos son los retos que tiene que enfrentar la nueva Constitución para que efectivamente el actual proceso político implique una importante ruptura con el colonialismo que no terminó con las independencias.”

 

Apoyo y celebraré la declaratoria del Estado ecuatoriano como plurinacional porque lo ha sido desde siempre.

 

 

 

María Soledad Vela Cheroni

 


[x] Cerrar
E-mail