Ene
21
Crear un sistema exige destruir el statu quo…
Enero 21, 2008 | Por: Tania Hermida |
Les invito a leer esta entrevista realizada por la revista Vanguardia al Viceministro de Cultura, Ramiro Noriega.
EL VICEMINISTRO DE CULTURA RESPONDE SOBRE LAS ESTRATEGIAS OFICIALES PARA TRABAJAR LA CONTEMPORANEIDAD.
La cultura no ha sido un tema de debate público. La creación del Ministerio fue una esperanza. Pero un año después, es claro que olvidó la contemporaneidad y, en ese caso, no se sabe muy bien para qué existe.
Qué significa la cultura para el gobierno de la revolución ciudadana?
Para hablar de cultura me parece que hay que ser creativo en imaginar estrategias para hacerlo. Una es invitando a otros conceptos, por ejemplo a la historia: qué puedo decir de la cultura y la historia?
O la memoria de la interculturalidad. Con esos conceptos el tema de la cultura se vuelve orgánico, dinámico.
Pero ese proyecto específico, contemporáneo no se ve reflejado hoy en la actividad del Ministerio de Cultura
Me parece que el proyecto de la revolución ciudadana tiene una tarea pendiente: definir su papel frente a los procesos culturales. Esa tarea, de algún modo, está reflejada en mi presencia en el Ministerio. Llegué hace dos meses y mi tarea es darle profundidad al tema, en un momento de transformación pública radical en el país.
Pero da la impresión de que para el presidente Correa la cultura, en su acepción más contemporánea, no es prioritaria.
Quiero creer que mi presencia en el gobierno es el síntoma de esa prioridad. Y estimo que es una manera de dar fuerza a la cultura como un hecho contemporáneo.
Desde la cultura, ve al Presidente de la República, Rafael Correa, como un sujeto político contemporáneo?
Por supuesto. Se es contemporáneo en diferentes líneas a la vez. Por ejemplo, yo me siento contemporáneo de Eloy Alfaro en algunos sentidos, del Alfaro en movimiento, de lo que hizo en su tiempo. El debate sobre lo contemporáneo tiene que ver con el tipo de país que queremos, con la sociedad que nosotros proponemos.
En esa profundización sobre la contemporaneidad, para qué puede servir el Ministerio de Cultura?
Más que un Ministerio me parece indispensable un sistema nacional de cultura. Eso me parece central en el debate, si queremos plantearnos un proyecto de futuro con respecto a una política ciudadana vigorosa.
Y en que aterriza?
En la consagración de una serie de principios: concebir la cultura en el seno del derecho social, de los derechos humanos. Concebirla no como un elemento decorativo o estético, sino como un elemento con que los ciudadanos nos definimos en nuestra actividad diaria y también en nuestra proyección política.
Cuando se habla de institucionalizar la cultura, aparecen los modelos. Cuales son las diferencias o similitudes con sistemas como el cubano?
Lo nuestro tiene que basarse en el reconocimiento inalienable de la libertad de cada uno para decir, pensar, y hacer lo que su condición requiera. Tiene que basarse en el reconocimiento de la autonomía de cada persona. Y esto solamente se logra con un sistema sólido, claro y transparente.
Eso significa que habría que desmontar el poder de los grupos arcaicos que controlan la cultura…
Significa que hay que proponer un sistema en que las prácticas clientelares y los registros discrecionales no tengan cabida.
Pero eso quiere decir que van a atacar una serie de mafias. Porque la cultura ha sido, hasta ahora, uno de los vehículos para consagrar el statu quo en el país.
Así es, pienso que crear un sistema significa y requiere destruir el statu quo. Es una tarea que no debe asumir solo un ministerio. Debe ser una política de Estado y ser absolutamente participativa. Debe lograrse en la decisión política y en el diálogo público.
Tenemos que oponer a la sincronía la diacronía; a un sistema cortoplacista, la historia del país; tenemos que oponer al sujeto, la ciudadanía. Creo que ese es el símbolo del sujeto nacional de cultura que nos planteamos.
Cómo se concretan esas ideas?
Poniendo, por ejemplo, el patrimonio al servicio del presente, de la investigación, de la creación, de la acción pública…. Esa es una acción extremadamente completa que rompe el statu quo y a la vez edifica un sistema de cultura sano para el país.
El país tiene instituciones culturales, algunas muy cuestionadas. Como puede un ministerio cambiar el manejo de la cultura?
Creo que el universo institucional del Ecuador es disperso y el Ministerio de Cultura, como el que determina las políticas culturales, debe reestructurarlo.
Con instituciones dispersas no es posible tener políticas nacionales, fijar metas y se desperdician recursos. Necesitamos institucionalizar el espectro cultural ecuatoriano, de manera que aquellas sean eficaces y eficientes. Pensar la cultura como un sistema significa pensar a las instituciones en un sistema.
Y en ese caso, cómo se diferencian los papeles de aquellos que participan en ese proceso de institucionalización?
El papel del funcionario es un papel técnico y político. El papel del artista es otro. Es indispensable conservar la independencia y la autonomía del artista. No se debe confundir el eje del gobierno con el eje de la creación artística, pues el gobierno es planificador, regulador, estratégico. El eje del artista es diferente y es responsabilidad del Estado defender y alentar la libertad de creación.
Me interesa la capacidad de planificación organizacional que tenemos que lograr, para que, justamente, cada uno encuentre su lugar en el sistema.