Feb
26
¿Qué hace posible al Ecuador?
Febrero 26, 2008 | Por: Tania Hermida |
En estos tiempos constituyentes me parece saludable volver a circular este artículo. Lo escribí en el 2005, cuando luchábamos por conseguir algo de financiamiento para producir “Qué tan Lejos” y la creación de la Ley de Cine parecía todavía una utopía.
Ahora que estamos intentando, como Asambleístas, encontrar nuevas formas de hacer país, me parece necesario retomar la fe en las utopías.
Aquí el artículo:
EL CINE TAMBIÉN PUEDE SER ECUATORIANO
Hacer cine en el Ecuador es un acto de fe. Apasionado. Irracional. Absurdo. Es el afán obstinado por crear y re-crear y recontra-crear un imaginario posible para un país imposible.
Derroche de insensatez: hacer cine ecuatoriano. ¿Cómo hablar de semejante cosa si no hay un Ecuador que lo sostenga?
Y es que al cine lo sostienen los países, en el más literal y el más poético de los sentidos de la palabra. País: sociedad que se piensa y se otorga a sí misma un sentido. País: lugar en el que la gente se cuenta a sí misma y al resto del mundo lo que le ocupa, le preocupa, le mueve y le conmueve. País: espacio en el que confluyen la historia más íntima con la otra, la de todos, la de larga duración, en la que se funden todas las intimidades.
Sin un cuento colectivo los países morirían, se agotarían, se opacarían por falta de sentido, degenerarían. Por eso los países (de verdad) destinan recursos, implementan leyes, fomentan iniciativas, promueven el desarrollo de… porque necesitan mantener viva la posibilidad de contar su propio cuento.
Pero el Ecuador parece que se comió el cuento del país bananero, petrolero, atunero, florero, dinero… y cuando alguien (una cineasta, por ejemplo) pretende hacerle ver que, para seguirse llamando país, tiene además que ser capaz de sostener su propio cuento, el Ecuador se desconcierta, se hace el loco, se atrinchera detrás de la falta de recursos, las prioridades de la empresa, la nula rentabilidad de…
Pero la imaginación se defiende. La esperanza le pertenece a la vida como diría Cortázar (que era argentino y vivía en París) y por eso el Ecuador hace cine, a pesar del banano y del petróleo (que sí hay) y los recursos (que no hay).
Entonces uno sigue creyendo que sí, que algún día, que el Ecuador y las leyes y el fomento y el desarrollo y los recursos colectivos para el cuento colectivo son posibles.
Y el noticiero dice que no y uno sigue creyendo, y la historia oficial dice que no y uno sigue creyendo, y algunos funcionarios, empresarios y mandatarios dicen que no y uno sigue creyendo.
Porque apasiona pensar que es posible. Porque es indispensable… que la gente entre en el juego, se siente frente a la pantalla y se relacione voluntariamente con desconocidos, y se quede en silencio… y mire y escuche… y sienta, por un momento, que forma parte de, que es un fragmento de, que puede ser llamado ciudadano de… y luego salga, comente, se ría a veces o se tome un café y se quede pensando (como queriendo llorar diría Vallejo que era peruano y poeta).
Porque el cine es siempre de un lugar y de un tiempo colectivos y una película no es una película si no podemos decir de ella que es sueca o china o francesa o colombiana o israelí o boliviana o ecuatoriana. Sí, una película también puede ser ecuatoriana. El cine hace posible al Ecuador aunque el Ecuador crea que hacer cine no es posible.
Comentarios
2 Comentarios hasta el momento
Algo que siempre he admirado en los cineastas es esa forma de romper los esquemas y paradigmas, de hacernos ver lo que no queremos ver, de hacernos sentir lo que esta alli.
de Soñar!!!!, ahora que estamos en el proceso de realizar los sueños, parece que inclusive podrian no ser verdad. No estaremos soñando??
Sigamos trabajando para que los nuevos sueños se puedan hacer realidad sin tantos años (tiempo) de por medio.
Soy Erika Astudillo, colaboradora del Periódico de la Universidad Francisco de Quito. Estoy haciendo un reportaje sobre ¿Cómo hacer cine en Ecuador? focalizando a ¿Cómo hacer mi primera película en Ecuador? Quisiera que me cuente sus experiencias en cuánto a su trabajo, y que me cuente ¿cómo,de ser el caso, ha cambiado su pensamiento de este artículo escrito en el 2005, hasta la actualidad con las nuevas formas de hacer país que se están tratando en la Constituyente?
Muchas Gracias por su atención
Atentamente
Erika Astudillo
USFQ