May
25
La actual bandera del Canadá se izó por primera vez en 1965
Mayo 25, 2008 | Por: Tania Hermida |
La hoja del arce.
Por Manolo Sarmiento.
Editorial tomado de la edición impresa de El Telégrafo del 25 de mayo del 2008.
La actual bandera del Canadá se izó por primera vez el 15 de febrero de 1965. El debate que antecedió su diseño y aprobación fue complejo y acalorado. He visto unas imágenes de archivo en las que el Primer Ministro Lester Pearson defiende la idea de una nueva bandera frente a una audiencia de dos mil legionarios de ascendencia británica que lo pifian por su propuesta de abandonar la vieja bandera roja en la cual ocupaba un lugar destacado el “Union Jack”, nombre con que se conoce la bandera del Reino Unido. Pearson proponía abandonar una bandera en la que no se sentían representados ni los francófonos, ni los pueblos nativos, ni los inmigrantes. El parlamento recibió 3.541 propuestas, de las cuales 2.136 contenían una hoja de arce, 408 contenían “Union Jacks”, 389 un castor y 359 una flor de lis. La flor de lis representa a la nobleza francesa y el castor es un mamífero nativo de América del Norte. Después de 35 “tormentosas reuniones” –cito un artículo de la web– se aprobó el diseño de la hoja de arce.
Traigo a colación este hecho para defender la propuesta de la asambleísta Tania Hermida de repensar los llamados símbolos patrios. La plurinacionalidad del Estado ecuatoriano que la nueva Constitución propone, vuelve impostergable el debate sobre los símbolos que representan a la nación ecuatoriana. A fin de cuentas, la nación no es otra cosa que una construcción simbólica. Es un debate esencial si hemos de tomar en serio la plurinacionalidad. ¿Por qué habrían de aceptar como propios el pueblo shuar o el pueblo quichua los símbolos actuales? ¿Qué vínculo puede haber entre la simbología de origen romano que adorna al actual escudo y la cosmología awá? La plurinacionalidad es el más ambicioso reto de nuestra historia. La plurinacionalidad es el desafío humanista de cohabitar en paz construyendo el respeto mutuo.
“¿No vibra usted cuando escucha las notas del himno nacional?”, le decía el periodista Jorge Ortiz a Tania Hermida la semana pasada. La ingenuidad de Ortiz, que comenzó a declamar en vivo las letras de los himnos de diferentes naciones, terminando con el tarareo –¡en francés!– de La Marsellesa, “¡a las armas ciudadanos!”, solo evidencia cuan sólido es el vínculo que une a los actuales símbolos de la ecuatorianidad con el status quo que entroniza a gente como Ortiz. También lo evidencia el temor que despertó de inmediato en el Gobierno la probable impopularidad de la idea.
El Presidente de la República descartó sin más trámite el debate en una tarima popular –“¡A quién se le va a ocurrir cambiar los símbolos patrios!”– y enseguida dispuso que los asambleístas de PAIS debían consultar previamente con el partido todas sus propuestas. Es decir: Tania, por favor, no vuelvas a hablar de símbolos.
Así ocurrió también en el Canadá, hasta que un Primer Ministro decidió afrontar pifias y abucheos porque comprendió que la diversidad de su país demandaba símbolos que consolidasen la unidad. Hoy, la hoja del arce ondea en la bandera del Canadá, aunque los viejos legionarios sigan añorando el Union Jack.
Comentarios
3 Comentarios hasta el momento
Asambleísta Hermida,
Al leer este artículo en su blog me surgió una duda: el hecho de que usted publique esta nota significa que usted va a seguir liderando la propuesta de debatir sin tabues ni previos consentimientos (me refiero al del gobierno especificamente) la simbología de los símbolos patrios?, estaría usted dispuesta a encabezar el posible cambio de los símbolos patrios, es decir, va a ser usted nuestra “Lester Pearson”?.
Personalmente creo que su propuesta fue mal planteada e inoportuna, sin embargo no le temo a un debate profundo sobre nuestros simbolos.
Por eso le agradeceré responderme si usted va a continuar con el tema o es algo que se va a diluir en el contexto del poco tiempo que le queda a la asamblea y de la ya existente campaña electoral por el sí en el referendum (osea el contexto de campaña política en donde no hay que hacer nada que implique riesgo)
Muchos saludos
Felipe,
Una vez que ha quedado claro que la Asamblea no va a cambiar los símbolos patrios y que PAIS no tiene intención alguna de reemplazar los símbolos, creo que el debate no le hace daño al proceso de aprobación de la nueva Constitución. Por otro lado, el debate ya no puede detenerse; no porque yo me empeñe en alentarlo sino porque la ciudadanía se pronuncia.
Como dijo Pablo Iturralde en el debate al que fue invitado en la TV Pública, un cambio de símbolos podría tomar varios lustros, pero el debate ha empezado ahora, en la coyuntura constituyente.
Yo no quiero liderar proceso alguno ni convertirme en la “Lester Pearson” ecuatoriana, pero no puedo dejar abandonado un debate que considero importante, no con el afán de tener nuevos símbolos en el corto plazo, sino con el afán de poner sobre el tapete aquello que los símbolos permiten poner sobre el tapete: la construcción de nuestra identidad colectiva, nuestro “patriarcalismo”, nuestro racismo, nuestro “patrioterismo”, en fin, temas todos que contribuyen al proceso constituyente más allá del período constituyente en sentido estricto.
Y yo no le tengo miedo a los riesgos. Para bien y para mal, me encantan.
PAIS, por otro lado, no nos impone los temas ni los silencios.
Tania
Tania:
Un abrazo inmenso de apoyo a todos los cambios que se planteen, porque como dicen por alli ” no estare de acuerdo con lo que dices, pero defendere con mi vida tu opcion a opinar publicamente”.
Estoy de acuerdo en discutir temas tan importantes como los simbolos, y siempre estare de acuerdo en que los riesgos son encantadores
TODO EL APOYO A LA GRAN PERSONA Tania Hermida.
Javier