May
27
Un momento fundacional
Mayo 27, 2008 | Por: Tania Hermida |
Con este texto cierro el ciclo de editoriales de la prensa nacional sobre el tema de los símbolos. Hay quienes me han pedido que no insista sobre el tema. Quizá tengan razón. En los meses que nos quedan vamos a hablar de otras cosas, de muchas cosas, de todas las que nos importan y preocupan en este proceso constituyente. Pero era importante dejar constancia que el tema de los símbolos no es banal y que, al contrario, abre un debate necesario. Todos estos editoriales y los que vendrán ahora y por muchos años (esperamos) son prueba de ello. Ojalá el resto de temas generaran tanto interés como el tema de los símbolos.
Debate simbólico.
Por Erika Sylva Charvet
Columnista
esylva@telegrafo.com.ec
Editorial tomado de la edición impresa del 24 de mayo del 2008.
Cuando vi a jóvenes de distintas regiones encabezados por Tania Hermida proponer un debate sobre los símbolos nacionales, me emocioné, porque pensé que sería bien recibido y que el cambio le había llegado ¡al fin! a los contenidos excluyentes de identificación de los/as ecuatorianos/as. La propuesta era pertinente si consideramos que la identidad no es una esencia estática sino un proceso cambiante y, sobre todo, porque entraña un ejercicio de poder.
Históricamente el poder político construyó una ecuatorianidad negando otros núcleos étnicos que no fueran el blanco-hispano-europeo-occidental, lo que se expresa incluso en la noción contemporánea de mestizaje como “blanqueamiento”. Más aún, constituyó a indios/as, negros/as y cholos/as en los “Otros” que los/as ecuatorianos/as jamás debíamos ser. Mitos y símbolos de la ecuatorianidad expresan eso. ¿Cómo podemos construir el concepto de nación plurinacional con esas concepciones? Es indudable que hay que construir nuevos significados de lo que es ser ecuatoriano/a.
De ahí que la propuesta de “transformación simbólica”, orientada a representar de nuevos modos nuestra antigüedad y diversidad aprovechando la nueva correlación de poder, haya tenido mucho sentido.
Empero, la recepción y difusión distorsionada por parte de los medios de comunicación privados des-orientó el debate y lo trivializó, centrándolo en invenciones generadas por los propios medios en torno a las cuales ha girado la opinión ciudadana. En este escenario manipulado, la gente se ha manifestado mayoritariamente en contra de la iniciativa con argumentos contradictorios: por una parte, plantean que es irrelevante o una “pérdida de tiempo”, o se burlan, ironizan y hasta lo satirizan, al mismo tiempo que defienden los símbolos como “sagrados”, como herencia de los “ancestros”, planteando su inmutabilidad y total identificación con ellos. Hay también quienes expresan un velado racismo en sus opiniones. La encarnación de la simbólica tradicional en la mentalidad de los/as cibernautas que han polemizado en el blog de la asambleísta es apabullante y evidencia un conservadurismo ideológico que, preocupantemente, puede constituir una corriente mayoritaria.
Tal resistencia sugiere una percepción distinta del momento que estamos viviendo. La propuesta de “transformación simbólica” visualiza un momento fundacional, profundo, de resignificación identitaria; la ciudadanía, en cambio, lo percibe como un momento de simple ordenamiento que no debe alterar su cotidianidad simbólica. Este desencuentro, que llevó finalmente al archivo de la iniciativa, ilustra, en todo caso, la urgente necesidad de convertir a esta coyuntura en un momento pedagógico, de ruptura con la hegemonía ideológica conservadora, fuertemente encarnada en el imaginario ciudadano, de modo de sostener la perspectiva estratégica de cambio en el largo plazo.
Comentarios
2 Comentarios hasta el momento
Comparto con ustedes una carte enviada desde España.
Querida Tania:
Como me gusta seguir tu blog en la asamblea, te escribo este correo para mostrarte mi admiración por la lucidez y la valentía que has tenido con tu propuesta sobre los símbolos patrios. Como sé que el debate ha sido largo y está casi zanjado (aunque como bien dices, lo mejor que le puede pasar es que siga), no te quiero robar nada de tiempo. Sólo comentarte algo que supongo que ya sabes.
Cuando en España se redactó la nueva constitución, la de 1978, la constitución democrática posterior a la dictadura franquista, entre otras cosas, se cambió el escudo de la bandera. Se quitó un escudo símbolo de lo más oscuro de nuestro pasado y se diseñó un escudo
nuevo, el escudo “constitucional”, como hoy en día se le llama. Y nadie se rasgó las vestiduras, todo lo contrario. Quien hoy en día aún pueda enseñar el escudo antiguo es porque pertenece a la ultraderecha (como esos medios de comunicación que te han atacado sin argumentos y de los que por desgracia existen muchos paralelismos en todos los paises). Pero aún hubo otro hecho muy importante: se autorizaron las banderas y los símbolos de las regiones como Cataluña, Euskadi, Andalucía, etc, cuya cultura y
nacionalidad habían sido prohibidas por el franquismo. Y gracias a
disponer de esos símbolos se ha ido construyendo un estado pluricultural, plurinacional, que luego, por ejemplo, ha hecho que 30 años después existan leyes culturales regionales adaptadas a nuestra propia idiosincracia, y consiguientemente leyes de cine autonómicas, y por tanto una producción independiente que consigue que nosotros podamos contar nuestra propia historia sin que nadie tenga que venir a contarla por nosotros… (qué interesante lo que defiende Manolo Sarmiento sobre la
televisión pública, ojalá lo consigáis)… En fin, creo que no tengo que seguir porque esto lo conoces bien.
Así que, en mi modesta opinión, si te sirve de algo, diste en el clavo.
Un beso grande
Gervasio.
Convertir la constituyente en un espacio pedagógico. Sí. Eso “era” fundamental. Cuando vine hacia montecristi la primera vez en caminata con grupos de jóvenes supuse que acá, entre hacer la nueva constitución, se podría apelar a deconstruir muchos patrones mentales de lo que somos los ecuatorianos y lo que podemos esperar, de lo que es la política, de lo que significa desde aquí pensar en un mundo diferente.
Pero los medios de desinformación y la manipulación de sus dueños, y nosotros mismos, clausuramos esa potencialidad pedagógica, y por tanto, de recrear nuestras visiones de país y con ello lo simbólico.
Lo dicen bien, la prensa viene a informar sobre este “otro congreso”. No ven y por tanto no pueden informar sobre la riqueza de lo que esto también ha significado, en cada mesa, en el pleno, en las ideas de gente nueva venida de diversos lugares y está en los pasillos. Entonces, sí, asusta pensar que sea cierto aquello de que los ecuatorianos, mayoritariamente, buscamos “simple ordenamiento” que no altere esa “cotidianidad simbólica”. Agazapados, miramoscon terror todo lo que huele a nuevo, a lo distinto. Y lo repiten la iglesia, los medios, la derecha en cada prédica, sermón, discurso en el pleno, noticiario, en cada marcha “ciudadana libremente convocada”.
Seguiremos sobreviviendo un largo trecho en convivencia con un poder mediocre, corrupto y reproductor de concertajes. Es lo conocido, y dicen que es seguro y es mejor.
Entonces nos agarramos a los símbolos “patrios”, como nos agarrábamos de pelados a cualquier objeto que nos reafirme ese mundo de seguridades infantiles, aterrados por tener que crecer, que salir y vernos en un entorno donde no hay certezas, donde estamos obligados a hacer apuestas personales y sociales, a decidir y poner en juego lo que se dice que somos,ciudadanos, y que el país es nuestro, no de los patrones que juraron tantas veces sobre la biblia, que se ciñeron la banda presidencial con la bandera y el escudo y escucharon en cada ceremonia el himno nacional… y nos han traicionado, robado, violentado, engañado una y otra vez.
Oscar Matzerat… agarrado al su támbor de hojalata… decidiendo si quiere nacer.