May
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¿Necesidades básicas o países básicos?
Mayo 31, 2008 | Por: Tania Hermida |
INTERVENCIÓN EN EL PLENO DE LA ASAMBLEA EN EL PRIMER DEBATE SOBRE POLÍTICA ECONÓMICA
Quisiera empezar recordándole a la mesa 7 que, entre los objetivos del Régimen de Desarrollo ya aprobados, incluimos uno que dice:
(g) Proteger y promover la diversidad cultural.
Este objetivo, sin embargo, no se refleja en el articulado propuesto por la mesa, en el que los ingresos para que el objetivo se cumpla no están considerados prioritarios en ninguna de las secciones; ni en lo fiscal, donde la salud, educación, nutrición y justicia se consideran gastos que debe financiarse con cualquier tipo de ingresos pero la cultura no; ni en el presupuesto del Estado, donde la excepción para las preasignaciones están permitidas únicamente para la educación y la salud; ni en el régimen tributario, donde no se establece específicamente la posibilidad de crear incentivos para el sector cultura; ni en los sectores estratégicos, donde sólo se consideran aquellos que son de control exclusivo del Estado.
Queremos sugerir que, además de considerar a la cultura como un sector de atención prioritaria en lo fiscla, presupuestario y tributario, se incluya un artículo o sección que haga referencia a aquellos sectores estratégicos que, sin ser de control exclusivo del Estado, son fundamentales para alcanzar el Buen Vivir.
El lugar común según el cual lo cultural sólo debe atenderse cuando están satisfechas las necesidades “básicas” de alimentación, salud y educación, es una manera perversa de condenarnos, como país, a una existencia “básica”, es ponerle un límite muy bajo al concepto del “buen vivir” que estamos consagrando en la Constitución.
La posibilidad de ejercer plenamente los derechos culturales es tan importante como la posibilidad de ejercer plenamente los demás derechos, porque son los derechos culturales los que nos dan y nos amplían el sentido de la vida individual y colectiva.
Algunas cifras:
En EEUU, las industrias culturales representan el 6,1% del PIB y constituyen la primera industria, el primer empleador y el primer exportador, por encima de la industria del armamento. Esto porque, desde hace décadas, quedó claro que la exportación de productos culturales permite la exportación de todos los demás productos, porque supone la visibilización de todo un modo de vida.
En Colombia las industrias culturales representan el 6,79% del PIB, sobretodo por el auge reciente de su industria audiovisual televisiva y por la industria editorial; en España representa el 4,4%; en Venezuela el 4,3%; y en Ecuador sólo el 0,7.
Es importante que la sala recuerde, además, que el Ecuador adhirió a la CONVENCIÓN PARA LA DIVERSIDAD CULTURAL UNESCO, lo que implica que debemos cumplir ciertos compromisos, bajo el principio de que “la cultura es uno de los principales motores del desarrollo, los aspectos culturales de éste son tan importantes como sus aspectos económicos”.
La Convención de la UNESCO reconoce que:
Las actividades, los bienes y los servicios culturales son de índole a la vez
económica y cultural, porque son portadores de identidades, valores y significados, y por consiguiente no deben tratarse como si sólo tuviesen un valor comercial.
Los procesos de mundialización, facilitados por la evolución rápida de las
tecnologías de la información y la comunicación, pese a que crean condiciones inéditas para que se intensifique la interacción entre las culturas, constituyen también un desafío para la diversidad cultural, especialmente en lo que respecta a los riesgos de desequilibrios entre países ricos y países pobres.
La Convención subraya que:
Es necesario reafirmar la importancia del vínculo existente entre la cultura y el desarrollo para todos los países, en especial los países en desarrollo, y apoyar las actividades realizadas en el plano nacional e internacional para que se reconozca el auténtico valor de ese vínculo.
Es importante reconocer la índole específica de las actividades y los bienes y servicios culturales en su calidad de portadores de identidad, valores y significado.
Los Estados que hemos adherido a la Convención asumimos, entre otros comrpomisos, los siguientes:
Tomar medidas que brinden oportunidades, de modo apropiado, a las actividades y los bienes y servicios culturales nacionales, para su creación, producción, distribución, difusión y disfrute, comprendidas disposiciones relativas a la lengua utilizada para tales actividades, bienes y servicios.
Tomar medidas encaminadas a proporcionar a las industrias culturales independientes nacionales un acceso efectivo a los medios de producción, difusión y distribución de bienes y servicios culturales.
Tomar medidas destinadas a conceder asistencia financiera pública.
La producción cultural y las industrias culturales pueden llegar a ser, efectivamente, muy rentables para la sociedad y para el Estado. Para que se desarrollen, sin embargo, es necesario estimular su nacimiento y crecimiento, con políticas y financiamiento del Estado.
Comentarios
3 Comentarios hasta el momento
Tania:
Me parece un punto fundamental. Tu planteamiento rebasa y a la vez engloba lo que se llama el “buen vivir”. Ahora, es preciso señalar que no solo podemos hablar de rentabilidad sino de trascendencia. Pongamos un ejemplo cercano: Colombia. Shakira no solo es rentable como industria sino como el imaginario de la Colombia que a pesar de su guerra produce a los Juanes y otros. Yo no veo los caminos, dentro de la nueva propuesta de Constitución, que nos lleven a lograr que esos talentos florezcan y tengan una plataforma para despegar. Mis dudas llegan también a la ausencia o no de las plataformas que nos permitan sobrevivir y surgir en la sociedad del conocimiento y el desarrollo tecnológico.
Me ha gustado mucho tu imagen: la de países básicos. ¿Estamos pensando en el futuro?
El eje me parece muy interesante y lo tocaré en el Diario esta semana.
Un abrazo
Tania, interesante forma de ver el problema de lo que es un país básico. Ahora, donde yo estoy ,un estado totalmente reaccionario en los Estados Unidos, puedo decir que la cultura es sin duda una diferencia entre lo básico y lo fundamental.
La manera en la que este país o Francia han podido exportar una forma de vivir les ha servido, incluso casa adentro, para establecer un sistema perverso. Mientras la cultura no le sirva al poder, es una gran idea…de lo contrario es solo otra manifestacion de propaganda.
Un saludo y felicitaciones de nuevo por su trabajo, da gusto leer estas cosas.
Nuestra propuesta siempre le apunta y le apuntará a la independencia de los creadores, tanto con respecto a las potenciales imposiciones del “Estado” como a las ya evidentes imposiciondes del “Mercado” sobre la creación.
Es un difícil equilibrio. Por ahora, en Ecuador y en el Mundo, yo me atrevería a decir que las imposiciones del mercado van ganando la batalla. Pero tenemos claro lo grave que sería que, además, el Estado imponga las suyas.
Insisto: nuestra apuesta es un escenario con REGLAS y NORMAS que permitan la mayor independencia posible para la creación.
Tania