La Estación Central

Junio 17, 2008 | Por: Tania Hermida |

Les invito a leer este artículo de Manolo Sarmiento.
Tomado de Diario El Telégrafo. Domingo, 15 de junio de 2008.

En 1908 Chimbacalle era para todos los efectos una parroquia aledaña a Quito. La capital propiamente dicha quedaba en la otra orilla del Machángara. Cuando don Eloy fue a recibir el tren el 25 de junio de ese año, descendió por la Maldonado hasta la Recoleta, cruzó el Machángara –es decir, salió de la ciudad– y desde allí volvió a trepar la cuesta. Tuvo lugar entonces la ceremonia del “clavo de oro” con que se conmemoró la culminación de la obra. Lo más difícil había terminado. Pero no lo más importante desde el punto de vista simbólico.

Menos de cuatro años después, en 1912, cuando viajó en ese mismo tren en calidad de prisionero en la víspera de su muerte, don Eloy traía consigo el manuscrito de la historia de esa obra. Como tenía razones para temer lo peor, se lo entregó a uno de los escoltas con el ruego de que lo pusiera a salvo. En ese manuscrito, que yo leí en la edición que hizo la Corporación Editora Nacional en 1983, Eloy Alfaro explica que el anhelo de llevar el ferrocarril a la capital había quedado inconcluso porque el tren no había entrado en la ciudad, como era imprescindible que lo hiciera, sino que se había quedado en las afueras. Detenido frente a Guayaquil por el insalvable caudal del Guayas, también se había detenido frente a Quito debido al insalvable cañón del Machángara.

“Según el sueño modernista de Alfaro, la línea férrea debía cruzar el Machángara…”

Don Eloy cuenta que durante su gobierno se llegó a definir el sitio donde habría de levantarse un día la estación central de Quito. La decisión la había tomado él mismo porque los ediles a quienes correspondía la competencia nunca consiguieron ponerse de acuerdo con respecto al emplazamiento ideal. El presidente Alfaro decidió entonces conforme al sueño que había compartido con el viejo Hartman: la Estación Central se levantaría “en el ejido norte de la ciudad”. El mismo lugar donde habrían de encender con sus restos una hoguera sus enemigos más bárbaros.

Según el sueño modernista de Alfaro, la línea férrea debía cruzar el Machángara y desde la Estación Central de El Ejido continuar con destino a Ibarra. El gran problema era el puente sobre el Machángara. Debemos recordar que hace tan solo unas semanas, en pleno año 2008, el caudal de este río venció a la endeble alcantarilla de hormigón que habían construido los ingenieros de 1970 para salvar su cauce. Un ridículo hoyo de cincuenta metros de diámetro se abrió en medio de ese descomunal relleno de lastre. No cabe duda que don Eloy pensaba en algo más sólido. Algo tan sólido que los parlamentarios de aquel entonces no alcanzaron a entender.

El presidente se resignó al criterio de los legisladores y, rechazado el endeudamiento que habría financiado el puente, el tren se quedó en la modesta estación de Chimbacalle para siempre. Hoy no podemos negar que esa estación tiene un gracioso encanto pueblerino. Pero no es difícil imaginar el padecimiento que debió constituir ese empinado camino de piedra en esos primeros años, cuando por el extremo sur de la plaza de Santo Domingo en lugar de un ferrocarril entraba a la ciudad una lenta caravana de arrieros, mulas, cargadores indígenas y fatigados liberales progresistas. Solo en 1914 comenzó a operar el tranvía eléctrico.

El barrio de lo que pudo haber sido la estación central de Quito solo comenzó a desarrollarse en los años veinte, cuando el olor a quemado se había disipado ya. Hasta entonces siguió siendo un inmenso y apacible potrero.


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    /12.jpg Nacida en Cuenca-Ecuador. Cineasta con Especialidad en Dirección graduada en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de Los Baños, Cuba (1991). Master en Estudios Culturales por la Universidad del Azuay (2003). Estudios complementarios en Escritura Creativa (Escuela de Letras de Madrid) y Estética del Cine (Universidad de Valladolid). Profesora a tiempo parcial en la USFQ desde 1996, en las Facultades de Comunicación y Artes Contemporáneas. Guionista y Directora de la película QUE TAN LEJOS.
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