Jul
29
Quijotes y Sanchos
Julio 29, 2008 | Por: Tania Hermida |
Estanislao Zuleta, pensador colombiano, propone una lectura inédita de los personajes de la novela de Cervántez.
Creo que es pertinente, en estos días, recordar la propuesta de Zuleta, porque de Quijotes y Sanchos está hecha esta revolución y, si no aprendemos a reconocer los unos la sabiduría de los otros, no existe viaje posible.
Sostiene Zuleta que el Quijote no estaba loco sino encerrado en la lógica de los libros de caballería. La suya era una obsesión por leer el mundo “al pie de la letra”, es decir, de acuerdo a los cánones estrictos de las historias de “caballeros errantes”. El Quijote no deliraba. Según Zuleta, sólo intentaba, inútilmente, que la vida se pareciese a “la realidad” de los libros, que la realidad reprodujese, como en un espejo, lo que en los libros era posible.
Sancho, en cambio, era un hombre sencillo pero sabio que, teniendo los pies en el mundo de la vida, acompañaba a su amigo en el viaje y no dejaba, él mismo, de soñar con otros mundos posibles.
Sin Sancho, el Quijote no hubiese sobrevivido al viaje. Sin el Quijote, Sancho no hubiese salido jamás de la “mismidad” de su realidad y, por ello, no hubiese sido capaz de entenderla de otro modo.
Ambos son, a su modo, soñadores. Ambos quieren, también, que el mundo sea distinto. Los excesos del uno llevan al delirio. Los excesos del otro no llevan a ningún lado, impiden avanzar por falta de atrevimiento, por miedo a ponerse en riesgo.
Como el guionista y el productor de una película: los molinos de viento del primero ponen a prueba la capacidad de hacer las cosas posibles del segundo y amenazan con hacer inútiles todos sus esfuerzos; las infinitas posibilidades que el papel le da al primero tienen que ajustarse, siempre, a las posibilidades finitas de la solvencia del segundo.
Así avanzamos. Con Quijotes empeñados en poner en riesgo la vida (la suya y la de los otros) para lograr que la realidad se asemeje al mundo de sus sueños; y Sanchos siempre dispuestos a ponernos a salvo de los sueños (de los nuestros y los de los otros).
La realidad nunca podrá reproducir “al pie de la letra” lo que imaginamos (afortunadamente, diría Zuleta) pero siempre será posible imaginar una realidad distinta.
Ciudad Alfaro, julio 29 del 2008.