Jul
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¿Por qué la necesidad de la desconcentración, descentralización y las autonomías en el nuevo Ecuador que tú forjarás?
Julio 8, 2008 | Por: Teresa Benavides |
Señor Presidente,
Señoras y señores Asambleístas:
En relación con este debate, quiero reiterar, conforme le hice saber a la Mesa 3, en documento de junio 30 de este año, y que en lo pertinente refiero:
Es muy común oír en nuestros campos, en nuestras comunidades, que la política y los políticos solo se acuerdan de ellos, solo los visitan, en tiempos de elecciones, es decir cuando son necesarios.
Este fenómeno no solo se ha dado en los últimos años, ha sido un hecho consciente e intencionado de quienes en su momento monopolizaron el poder, o de aquellos que aprovechando este sistema, esperaban que un pedazo o migaja del pastel pueda caer en sus manos.
Nuestra historia, la realidad que vivimos en las ciudades, en los barrios, en las comunidades es el resultado de la exclusión por la que pequeños grupos de personas y unas cuantas ciudades se han beneficiado de la riqueza que se genera en todo el país.
Es necesario, entonces, establecer las razones por las cuales se llega a una suerte de vorágine que la constituye el que todas las parroquias quieran ser cantones, los cantones, provincias y las provincias, regiones autónomas; la razón es simple, el fenómeno del centralismo es un sistema económico y político que está presente en todos los niveles; que se expresa en el olvido permanente de la acción municipal en las parroquias, que es también el abandono de los llamados cantones pequeños a favor de las capitales provinciales, que es también el abandono en que se encuentran los barrios periféricos de las grandes ciudades a favor de los llamados barrios residenciales, de los centros económicos.
Este diagnóstico nos hace reflexionar sobre la necesidad de combatir a fondo esta realidad, en este sentido sabemos y estamos muy claros que la desconcentración, la descentralización y las autonomías son un proceso, que como tal tendrá un efecto positivo en mejorar las condiciones de vida, siempre y cuando sean asumidos por la población; fortaleciendo la construcción de ciudadanía, fortaleciendo la participación, es decir desprivatizando lo público; que como lo dice su nombre, lo público corresponde al pueblo, a los ciudadanos.
Las autonomías, por tanto, no deben ser para el fortalecimiento de los caudillos locales; las autonomías deben ser procesos que garanticen el desarrollo de las regiones de forma sustentables, social, política y económicamente.
Para esto la Constitución deberá disponer incentivos para revertir el proceso de atomización de la división político-administrativa, que rompa el bicentralismo y constituya regiones potentes, generadoras de desarrollo y bienestar para todos los ecuatorianos.
Por lo demás, participo de la propuesta hecha por nuestra compañera de bancada Tatiana Hidrovo Quiñónez cuando en la disposición transitoria sexta se declara a la zona de la Manga del Cura, cantón de la República, y se dispone que el organismo correspondiente establezca los límites de esta nueva jurisdicción en un plazo de seis meses. Lo anterior, sin perjuicio de nuestra firme posición como manabitas de que se nos reconozca ese histórico derecho, que dada la controversia existente con los hermanos cantones de Guayas y Los Ríos es, acaso, pertinente que así lo hagamos.
En relación con el artículo 2.3 De la Organización del Territorio, creo que Manabí reviste todas las particularidades para constituirse por si sola en región autónoma, y en este sentido agradezco la posición de los Asambleístas Eduardo Maruri, Daniel Saab y otros que así se han pronunciado; más si la consideración mayoritaria, atendiendo siempre el bien común, es que dos o más provincias con continuidad territorial, superficie territorial mayor a veinte mil kilómetros cuadrados, población mayor al cinco por ciento de la población nacional, formarán regiones autónomas, iremos a la conformación de una región autónoma al tenor de la norma constitucional. Y seremos la región con los balnearios más extraordinarios y los puertos marítimos de Manta y Bahía que impulsarán el gran progreso de mi país.
Siendo que nuestra República, la República del Ecuador es una sola e indivisible, bien se puede estar con el proceso para la constitución de regiones autónomas que correspondan a la realidad de identidades culturales, históricas, geográficas, económicas y políticas.
Manabí, con Santo Domingo de los Tsáchilas y Santa Elena será la gran región autónoma con montubios, cholos, indios y mestizos. Pobladores que ya la historia dice que fueron quienes, a través de los tiempos, impulsaron verdaderos cambios.
GRACIAS SEÑOR PRESIDENTE