Jul
9
Al tratar en segundo debate el informe de mayoría aprobado por la Mesa 3 en relación con la propuesta de articulado sobre El Carácter e Instituciones del Estado Ecuatoriano.
Expreso mi conformidad con el texto propuesto, quiero si referirme al artículo 2 de los deberes primordiales del estado, cuando en el numeral 1, se garantiza, sin discriminación alguna, el efectivo goce de los derechos humanos, en especial, aparte de cuantos allí se indican, pertinentísimos, el de la alimentación y el agua para todos sus habitantes.
Cuando hablamos del agua, relacionada esta a todo lo que es vida, y que ahora, como nunca antes en la historia de la humanidad, debemos preservar, debemos cuidar, tanto que ya tenemos textos que dicen que las guerras del futuro se librarán por el agua, a diferencia de cómo hasta ahora es, por el petróleo.
Y cuando hablamos de alimentos, nuestras miradas forzosamente se vuelven al campo, a lo agrícola, a lo pecuario; de allí que es imprescindible que tengamos siempre presente que este sector no se descuide, no se abandone jamás; que no haya un estado que privilegie el comercio en desmedro del fomento a la producción, a la producción de alimentos. Lo anterior obliga a que en los más olvidados lugares del país haya como poder participar del Buen Vivir, anhelo justificado de todas y todos los ecuatorianos.
A propósito de lo anterior, óigaseme bien, lo que manifiesta el presidente de los Estados Unidos George Bush, cuando en un discurso de fecha 27 de julio del 2001, hablando en Washington del futuro de la agricultura y ganadería de su país decía: “Es importante para nuestra nación cultivar alimentos, alimentar a nuestra población. ¿Pueden ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar alimentos suficientes para alimentar a su población?. Sería una nación expuesta a presiones internacionales. Sería una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión de SEGURIDAD NACIONAL”
Más claro, como decimos los campesinos, no canta un gallo.
Quiero terminar haciendo referencia a lo que expresa una carta abierta a los noruegos que dice lo siguiente: “Nosotros no somos dueños de esta Tierra, simplemente la tomamos prestada de nuestros hijos y tenemos la obligación moral de devolverles esta Tierra en una mejor condición que la que nosotros mismos la recibimos”
Jul
8
¿Por qué la necesidad de la desconcentración, descentralización y las autonomías en el nuevo Ecuador que tú forjarás?
PlenarioEscrito por: Teresa Benavides | Dejar un Comentario
Señor Presidente,
Señoras y señores Asambleístas:
En relación con este debate, quiero reiterar, conforme le hice saber a la Mesa 3, en documento de junio 30 de este año, y que en lo pertinente refiero:
Es muy común oír en nuestros campos, en nuestras comunidades, que la política y los políticos solo se acuerdan de ellos, solo los visitan, en tiempos de elecciones, es decir cuando son necesarios.
Este fenómeno no solo se ha dado en los últimos años, ha sido un hecho consciente e intencionado de quienes en su momento monopolizaron el poder, o de aquellos que aprovechando este sistema, esperaban que un pedazo o migaja del pastel pueda caer en sus manos.
Nuestra historia, la realidad que vivimos en las ciudades, en los barrios, en las comunidades es el resultado de la exclusión por la que pequeños grupos de personas y unas cuantas ciudades se han beneficiado de la riqueza que se genera en todo el país.
Es necesario, entonces, establecer las razones por las cuales se llega a una suerte de vorágine que la constituye el que todas las parroquias quieran ser cantones, los cantones, provincias y las provincias, regiones autónomas; la razón es simple, el fenómeno del centralismo es un sistema económico y político que está presente en todos los niveles; que se expresa en el olvido permanente de la acción municipal en las parroquias, que es también el abandono de los llamados cantones pequeños a favor de las capitales provinciales, que es también el abandono en que se encuentran los barrios periféricos de las grandes ciudades a favor de los llamados barrios residenciales, de los centros económicos.
Este diagnóstico nos hace reflexionar sobre la necesidad de combatir a fondo esta realidad, en este sentido sabemos y estamos muy claros que la desconcentración, la descentralización y las autonomías son un proceso, que como tal tendrá un efecto positivo en mejorar las condiciones de vida, siempre y cuando sean asumidos por la población; fortaleciendo la construcción de ciudadanía, fortaleciendo la participación, es decir desprivatizando lo público; que como lo dice su nombre, lo público corresponde al pueblo, a los ciudadanos.
Las autonomías, por tanto, no deben ser para el fortalecimiento de los caudillos locales; las autonomías deben ser procesos que garanticen el desarrollo de las regiones de forma sustentables, social, política y económicamente.
Para esto la Constitución deberá disponer incentivos para revertir el proceso de atomización de la división político-administrativa, que rompa el bicentralismo y constituya regiones potentes, generadoras de desarrollo y bienestar para todos los ecuatorianos.
Por lo demás, participo de la propuesta hecha por nuestra compañera de bancada Tatiana Hidrovo Quiñónez cuando en la disposición transitoria sexta se declara a la zona de la Manga del Cura, cantón de la República, y se dispone que el organismo correspondiente establezca los límites de esta nueva jurisdicción en un plazo de seis meses. Lo anterior, sin perjuicio de nuestra firme posición como manabitas de que se nos reconozca ese histórico derecho, que dada la controversia existente con los hermanos cantones de Guayas y Los Ríos es, acaso, pertinente que así lo hagamos.
En relación con el artículo 2.3 De la Organización del Territorio, creo que Manabí reviste todas las particularidades para constituirse por si sola en región autónoma, y en este sentido agradezco la posición de los Asambleístas Eduardo Maruri, Daniel Saab y otros que así se han pronunciado; más si la consideración mayoritaria, atendiendo siempre el bien común, es que dos o más provincias con continuidad territorial, superficie territorial mayor a veinte mil kilómetros cuadrados, población mayor al cinco por ciento de la población nacional, formarán regiones autónomas, iremos a la conformación de una región autónoma al tenor de la norma constitucional. Y seremos la región con los balnearios más extraordinarios y los puertos marítimos de Manta y Bahía que impulsarán el gran progreso de mi país.
Siendo que nuestra República, la República del Ecuador es una sola e indivisible, bien se puede estar con el proceso para la constitución de regiones autónomas que correspondan a la realidad de identidades culturales, históricas, geográficas, económicas y políticas.
Manabí, con Santo Domingo de los Tsáchilas y Santa Elena será la gran región autónoma con montubios, cholos, indios y mestizos. Pobladores que ya la historia dice que fueron quienes, a través de los tiempos, impulsaron verdaderos cambios.
GRACIAS SEÑOR PRESIDENTE
Jul
5
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Nuestra historia empieza con la cultura Valdivia, que se asienta en la península de Santa Elena desde hace 3.500 años antes de Cristo, así también, cuando llegan los españoles se encuentran con la cultura Manteño Huancalvilca, que son quienes tienen el primer contacto con los conquistadores.
Esta breve referencia tiene la intención de hacernos reflexionar, que cuando nos referimos a los pueblos aborígenes, no estamos hablando únicamente de los pueblos que viven en la sierra o en el oriente, también en menor medida, aquí en la costa también aún perviven pueblos como el de los Tsáchilas.
Sin embargo, la evolución cultural que tuvimos en la mayoría de la costa fue distinta, llevando casi al exterminio y a la negación de nuestras raíces.
Sin embargo, el hilo que conduce nuestra forma de ser, está relacionada de manera fundamental a la tierra, al mar, podemos decir y afirmar que nuestra cultura está profundamente relacionada a la agricultura, a la pesca, al comercio; así es preciso recordar que los manteños fueron grandes navegantes que llegaron a comerciar incluso hasta Centro América, pero más aún, los montubios estamos presentes en la revolución liberal, una de las más importantes expresiones político-sociales a través de las montoneras y los chapulos que acompañaron al general Eloy Alfaro.
Por ello cuando hablamos del pueblo montubio, estamos hablando del proceso histórico de la construcción de una forma de ser, de una forma de relacionarse con la tierra, con la familia, de un conjunto de valores que nos hace propios, específicos.
Cuando hablamos del montubio, estamos hablando del hombre de maíz, estamos hablando de la tortilla, de la natilla, del greñoso, de los etc; así también hablar del machete que es instrumento de trabajo, de defensa, de juego, es el machete que puede dar y quitar la vida.
También estamos hablando de la solidaridad, del prestamanos, estamos hablando de los amorfinos, de los chigualos.
Por tanto exigir que los montubios seamos reconocidos en la Constitución, significa reconocer que el Ecuador es diverso, y en esa diversidad los montubios hemos sido actores importantes en la construcción del Ecuador.